Volcanes infinitos de leyendas

En Tonga el planeta estaba silencioso entre la lluvia y el sol. La evolución molecular agitaba una actividad genómica de hormigas.

Surgían, se transformaban, exploraban el punto más húmedo de la isla, agitadas, hacia un promontorio donde brotaban sustancias verdes de hongos recién creados en aquel espacio. Bajo el infinito el caos y la inmensidad del océano circundante.

Photo by Pixabay on Pexels.com

Habían llegado los primeros lapitas, hace 3500 años. Mientras pescaban, una explosión cubrió y envolvió de cenizas al naciente conjunto insular del Pacífico e inundó el todo de agua. Fueron días de oscuridad.

Milenios después, al lado opuesto del planeta, en un edificio de la Plaza Italia en Buenos Aires, Milena, mientras leía estas cosas, recalentó un café de mal sabor, se bebía el primer sorbo cuando sintió aquella explosión en la boca del estómago y el sabor del café le supo a ceniza de volcanes. Caviló un presentimiento y recordó a la Madredigua. La conoció en cuentos de abuelo en su tiempo de niña; él habló de una tierra calladita, sin el croar de las ranas cuando no existía nada, ni siquiera la nada de la nada. Luego no se sabe de dónde supieron los cronistas, las aguas de la laguna de Iguaque se agitaron, surgió una luz con resplandores que jamás supieron nombrar. Entre esa luz la vida parió a Bachué.

Milena leía que, en ese mismo caos de tiempo, espacio y energía terrestre, en alguna isla de Indonesia, explotó el Pinatubo con una erupción de varios días. Meditó. Pensó desde una dimensión situacional, más compleja del mismo tiempo y los elementos de la vida. Se interrogaba; por qué, entre una cápsula de genomas, moraba la estructura de una nueva vida. Aquellas energías la movían, migraba un origen protegido entre millones de toneladas de gas dióxido de azufre, subía y daba vueltas en la estratosfera, esa atmósfera superior.

Monumento a Chía. Diosa Luna. Parque principal Chía- Cundinamarca

En esa cápsula de luces y energías, iría el germen que envolviere a un niño de tres años. Gases se combinaban con agua de los mares y un torrente de nubes, el agua creaba partículas aéreas de sol que se reflejaron y dispersaban, algunas de los otros rayos de otros soles, bloquearon la superficie. Entre una helada con luces de oscuridades, la cápsula transportadora llevó al niño al lado de la Madredigua que llamaron Bachué.

La diosa muisca de los cuentos del abuelo recibió del agua de la laguna Iguaque a un niño de tres años.

Allá en la Polinesia la vida transcurría entre erupciones de volcanes submarinos, las islas aparecían, las poblaban y se las volvía a tragar el mar. A Tonga, Samoa y Fiyi, llegaban exploradores españoles, guerreros, aventureros, borrachines. Católicos y Metodistas. Las leyendas de sus dioses, Maure y Rupe, hijos de las luces de miles de estrellas, bajaron como energías entre un coco gigante enviados por Rangi, el padre del gran cielo. Entre idiomas, contagios de enfermedades y doctrinas impuestas, leyendas se perdieron.

En Colombia, al altiplano de los Muiscas llegaron españoles, alemanes y aventureros a recoger aquella luz de estrellas, la energía de los volcanes y el germen vital del agua que las leyendas habían transformado en oro. Se enceguecieron con el oro, contagiaron a los pobladores Guanes, Yarigüies, Muiscas, chibchas, caribes todo pueblo indígena. Una trasmutación de enfermedades y leyendas con curas doctrineros y dioses nuevos. Santos de Sacristía. Dudosas vírgenes de madera opacaron a Chía la diosa de la luna. Bajo la luz de Sue, el dios del sol, se llevaron el oro y los caminos se llenaron de cruces.

Milena pensaba y leía, añoraba el café de la abuela y se dedicó la tarde a trazar caminos de leyendas en un mapa donde marcó también la explosión nueva de los volcanes que anunciaban las noticias.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: