Viento y embrujos


Un pasaje de Tacaloa. Narrativa de Guillermo Gamba Diana Sánchez descifró mi genealogía de Rodrigo Buitrago en las memorias transcritas con letras cifradas, como una alineación de hormigas, sobre un manuscrito en papel arañado. Lo descubrió en un documento abandonado en la biblioteca de un caserío descaminado entre los olores azufrados del vapor de unSigue leyendo “Viento y embrujos”

A LAS PALABRAS DE UNA MUJER


Yo iba hacia adelante y me hubiese quedado aquí.Interés por mí mismo, mi narcisismo y mitos.Y mi fijeza en ella. Conexión íntima al tiempo detenido, perpetuo y momentáneo.Me detengo y su vibración me orientaY hace entender mi inconformismo. El cristianismo me enseñó el examen de concienciay no me satisface sin la críticafrente a mí mismoSigue leyendo “A LAS PALABRAS DE UNA MUJER”

Mi bestiario


Cucho el perro de mi casa en Chinchiná era un lanchán, langaruto chandoso parecía, aunque me arrastró como si fuera un mastodonte hacia la basílica de la Señora de las Mercedes en busca de doña Isabel, vecina que lo mimaba y daba caldo con desperdicios y arepa trasnochada y mientras ella terminaba la oración, seSigue leyendo “Mi bestiario”

Años que canto: controversias en Apia del Siglo XX


Fotografías antiguas de Apia en internet, insignes y políticos, recordé contradicciones entre educadores influyentes en el siglo XX. Reconocí a Gabriel Rojas Morales, insigne y cauteloso como rector del Colegio Santo Tomás de Aquino, un promotor del progreso, jamás un buen educador por dos razones, no recibió una educación avanzada para su época, fue maestroSigue leyendo “Años que canto: controversias en Apia del Siglo XX”

Un fantasma en la casa de Lita


Imagínate aquel día en Marsella a mitad del siglo XX. Del año y el dia no sabemos, al tiempo se lo tragó el fantasma. 5 A.m. Madrugó Lita y preparó agua panela, café, arepas redondas y mantequilla. Regresa a cama. Toma la sábana y escucha que su hermana se levantó y entró al baño. EstáSigue leyendo “Un fantasma en la casa de Lita”

Momentos felices, Gabriel Celaya


Originalmente publicado en Sarainés Kasdan:
  Cuando llueve, y reviso mis papeles, y acabo tirando todo al fuego: poemas incompletos, pagarés no pagados, cartas de amigos muertos, fotografías, besos guardados en un libro, renuncio al peso muerto de mi terco pasado, soy fúlgido, engrandezco justo en cuanto me niego, y así atizo las llamas,…

Mujeres y hombres de Marsella


En algún momento pensaba en el territorio donde nací y comenzó mi vida. La cultura de mi pueblo verde caía sobre mí como una sombra y una luz, mis pensamientos negros tienen los tonos de la calle empedrada y unos años complicados y mi piel de estudiante aún tiene la tinta y las señales delSigue leyendo “Mujeres y hombres de Marsella”

En los días de la Bigotona


Bigotona si era. La conocí en un baile, me convencí un sábado en la noche que no servía para eso, para mí era solo un pretexto para andar detrás de Mariela Palomino, una mulata que no se enamoró de mí porque era un bailarín sin ton ni son; me sacudió porque le toqué muy duroSigue leyendo “En los días de la Bigotona”

La abuela del Alto de la Mina


Una leyenda de la tradición oral entre familias de Marsella y Chinchiná, narrada en mi libro “EL Congal diáspora y bordado”: Sobre la historia cultural de Marsella. C Chuquira. Fue una de las abuelas de los Vidal, familia extensa que residía en La Floresta de Chinchiná y con nexos en Marsella, en su juventud fueSigue leyendo “La abuela del Alto de la Mina”

¿Qué buscamos?


Originalmente publicado en El cuento de Saliary:
Caminamos entre el vidrio empañado de nuestra mirada. Una realidad limitada por los sentimientos que nos negamos a aceptar, y un popurrí de ideas de lo que creemos deberíamos ser/sentir/hacer. Somos un cuerpo inventado, matizado por la aceptación interpersonal. Compartimos una imagen hecha, un dibujo perfectamente delineado, una…

Pulseo en Mayagüez


A Puerto Rico llegué en un barco pesquero turbado por una borrasca que soltó sobre la isla una lluvia de moluscos y peces de siete colores; metido entre un camarote estrecho, con zumbido de mosquitos, compartía calor y hermandad con dos pulseadores que hacían caso a nadie; el uno, negro sarandunga, cargador de bultos ySigue leyendo “Pulseo en Mayagüez”

Ecos del cambio Planetario


Gira cielo nebuloso de ciudadoculta con smog sucios temoresarrabales que reflejan desencuentrosolores, sudores, migrantes sin nortecalles, sombra, tizne tras los árboles Alerta mi ciudad conectada con la lluviaen el planeta truenan cambios alarmantes.Vagancia, virus lentos, latentes tras humores.Escuchan, abrazan, saltan noches con torrentesfraguan mundos con pañuelos en el calor de julio En mi ventana deSigue leyendo “Ecos del cambio Planetario”

Casas en mi historia


No sé si los padres recordarán su primer beso o primera caricia de intimidad, les preguntaron, se miraron. Su secreto sonreía. Mis paredes guardan memoria cuando aconteció el daño al cerco del vecino. Las hortensias que cultivaba la señora Betsabé  y dañó Juan de la Gambada, las pisoteó con patas de yegua. Los López, SánchezSigue leyendo “Casas en mi historia”