Certeza e incertidumbre en el poeta del vecindario

Francisco Javier López Naranjo es un poeta que desde niño quiso explorar las estrellas y voltear a los sapos al revés para entender el pentagrama de sus sonidos.

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Recuerdo la primera travesura de “Pachito”, como le decimos todos a Francisco Javier López Naranjo. Era un niño en aquellos días con noticias de los viajes de primeros astronautas alrededor del planeta y más allá Neil Armstrong pisó la luna, esa gran aventura y novedad; Y Pachito quiso moverse en esa onda, construyó con un cono de cartón su propio cohete de juguete, le instaló su polvorón, un combustible de carbón polvoso con azufre y su química secreta, sofisticado y emocionante, para que no se lo fueran a copiar los rusos.

Preparó su base espacial y lanzó su cohete desde el patio junto al naranjo con todos los rituales. 5,4.3.2.1… Se levanto el cohete como un misil teledirigido desde un estómago vacío, se movieron gases que reventaron con olor a pedo y esa nave marcó su curvatura, marcó su espacio y penetró por una ventana hacia la cocina, «ollonizó» y no alunizó entre la olla de los fríjoles de la tía Chava, aliñó el almuerzo y lo repartió en todo el piso.  

En su segunda aventura de las incontables y las innombrables, para su experimentación biológica, requería un sapito, fue un poco difícil encontrarlo, exploró, debió perseguirlo hasta cuando se introdujo entre una tumba del cementerio de Apía y de allí sacó un Anaxyrus anuro café y de manchas oscuras; como estos anfibios tienen varias propiedades en su respiración, durante su metamorfosis, primero vive un estado larvario en el agua y respira con sus branquias, desde ahí el renacuajo en su desarrollo las transforma en pulmones, ya adulto respira en la tierra y también cuenta con respiración cutánea. Muy defendido el animalito.

Para explorar los potenciales del sapillo, Pachito en su investigación armó una camilla quirúrgica de juguete, allí acostó a su paciente y le pasó cerca a la nariz un algodón untado de éter. El animalito entro en estado anestésico, sin dolor y no puedo explicarlo si conciencia. Pachito le abrió el pecho con el bisturí que usaba en las clases del Colegio Santo Tomás, no sé si cuidadoso, pero le extrajo uno de sus pulmones y le cerró el pecho con aguja quirúrgica. Con curia para que no tuviera cicatrices. Afortunadamente el corazón de los anuros es muy fuerte y persistente, sobrevivió el sujeto. Confiaba en que, con esa fortaleza y un solo pulmoncito, más la respiración cutánea, se sostendría aquel sapito.

Pachito le leía la biblia y documentó su caso en pasos y observaciones, en sus apuntes registró tiempos y el sujeto dormido, aparentaba una respiración más fuerte que nunca. Esperó su evolución durante más de treinta horas. Hacia el anochecer de un otro día, porque Pacho había trasnochado, buscó en las primera horas al convaleciente para tratarle su recuperación. ¡Sapo por ningún lado! Se había esfumado el batracio y hasta los soles y noches de hoy, ni en verano o en invierno, nadie sabe si se lo devoró el gato, si su fortaleza le animó a explorar otros mundos, nada de nada. Muchos años después nadie ha dado noticias del sapito.

 

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PACHO dedica su vida a la enseñanza, la música y la composición musical y narrativa. Experimenta otras maneras expresivas. Les presento uno de su sonetos.     

Cual tambor aborigen redivivo

Inspírame un soneto, oh Pachamama,
cual tambor aborigen redivivo,
que despierte las glorias del nativo,
o sea como quena que lo llama.

Un soneto que vibre como flama,
al evocar al inca primitivo,
al mapuche, al azteca, al chibcha altivo,
al maya sideral y al atacama…

Como cóndores: reyes de los Andes,
hijos del Sol, orfebres de epopeyas
y artes en el crisol americano.

Oh, Pachamama, su reinado expandes
en la sangre, añoranza y las estrellas.
¡Loor al amerindio soberano!

Ha publicado doce obras sobre diversas temáticas y en varios géneros: poesía, teatro, ensayo y cuento, entre ellas: “Navegante de crepúsculos”, “La cruz y la estrella”, “Letras: ventanas a la eternidad”, “La silentísima epopeya”, “Arda mi llama. Ha ganado once concursos internacionales de sonetos y poesías en diversas editoriales: Letras Como Espada, El Muro del Escritor, Mundo Escritura, Tu Concurso Literario y Concursos Literarios en Español. Figura en antologías varias editoriales.

Bendita incertidumbre

La incertidumbre acecha el universo,
y ensombrece con brumas nuestra vida.
Frutece angustia existencial y huida,
tiñe de gris el arte y nuestro verso.
Torna en tinieblas lo que estaba terso,
lo que era amor lo vuelve cruenta herida,
se anega en llanto ante una cruel partida,
y nos tortura con desdén perverso.
Pero seas bendita, incertidumbre:
por tus nieblas la luz más resplandece.
Como retas el dogma y la costumbre,
el espíritu fulge, vuela y crece.
Despierta con tus sombras mi fiel lumbre,
¡la verdad que en tus dudas no perece!

PASTOR LUNA – Al Poeta de mi Tierra

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