Uaaay… ¡Chanfle! ¿Quién podrá defendernos?

Que el pueblo es superior a sus dirigentes, no lo parece. El voto del ciudadano otorga poder al líder de su partido o al líder de la incertidumbre y con él a toda su camarilla de buenos y malos. En la suma de los votos se representa el pueblo, se echa su cuerda al cuello o le otorga un mandato como gobernante. Se engrandece la nación o la vida colectiva sigue un rumbo sin sentido.

¿Estamos caminando hacia dónde queremos? ¿Sabemos lo que queremos? ¿Hacemos lo suficiente para alcanzarlo? El problema reside en si somos arrastrados por la fuerza de la corriente del río de los acontecimientos hacia un terminal desconocido, o sabemos con que visión y adónde se enrutará el gobierno.

Estamos en situaciones muchas veces inciertas e impulsamos o contribuimos a conducir el movimiento que genera los hechos de la vida en esa dirección adonde colectivamente sea necesario y conveniente.

Estamos en el tiempo de las definiciones con alianzas y pugnas políticas de partidos, grupos y movimientos; esta barahúnda del oleaje que mueve los fraccionamientos sociales hacia el poder gubernativo. Los candidatos y los de los intereses ocultos, los más interesados, los más vivos e influyentes, los que dialogaron y pugnaron en la negociación de aspirantes hacia las curules, esos marcaron las cartas conductoras del juego. En el día de la quema los ciudadanos votaron y se armó uno de los juegos del poder en el ajedrez político. El legislativo.

https://elpais.com/ciencia/el-hacha-de-piedra/2022-03-31/sin-duda-la-politica-es-asunto-de-primates.html

En el actual momento de la democracia colombiana hacia la elección presidencial, se han desnudado las raíces más viejas de la política, más antiguas que el mismo ser humano, las conductas simiescas heredadas de parientes primates muy cercanos. Aristóteles lo afirmó: somos animales políticos. Las declaraciones y discursos demuestran variadas intenciones y falsedades, ocultan verdades y revelan espejismos. Eso no lo inventó Maquiavelo, es una conducta común en las comunidades de primates, según un trabajo redactado por Frans Wall en la década de los 80. Busqué ese referente porque observo los tiempos y conductas de la retaguardia y la vanguardia del mundo político.

Suelen llamarse derecha e izquierda, el centro es un remolino con rescoldos y yerbabuenas para darle tono al momento. Waldemar de Gregori, sociólogo brasilero e investigador de la cibernética social proporcionalista, menciona el poder, el contrapoder y los oscilantes.

Nuestro destino se construye incesantemente, día a día, con nosotros o sin nosotros, aunque no sepamos con certeza hacia donde nos conduce. Quien enfrente el desafío de crear un futuro con su voluntad, poder y recursos, en cierto sentido navega contra la corriente, porque debe vencer una fuerza que contradice sus intenciones. Salvo que planifique para actuar con un cálculo que preceda y presida sus acciones, ayude a acelerar y acentuar las tendencias ya arraigadas en el sistema económico y social, porque también se puede planificar a favor de la corriente. Pero ese no es el caso más común ni el que principalmente justifican. Juegan los intereses ocultos.

La política debe orientarse hacia encontrarse con los intereses de las comunidades en la proporción de la participación de los ciudadanos en cada fracción, organización social o directorio, porque la política la definen quienes hacen la política, el electorado elige y los políticos al final actúan después de negociar sus intereses. Esas definiciones se conocen como políticas públicas y se orientan en consulta con la comunidad organizada o la ciudadanía participante.

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Desde siempre a espaldas de los electores, se mueven y negocian los artimañosos con sus trucos por el beneficio de unos pocos, los contratistas y amigos de las prebendas, los nepotistas y oligarcas, los desleales y chanchulleros; es una cimentación del poder por el poder mismo, la escuché a un concejal de Pereira que sacó la mayor votación. Le pregunté como Echandía, ¿el poder para qué? … Mijito, el poder es pa poder.

El poder por sí mismo es un negocio oscuro e incierto, en Colombia lo mediatizan muchos vivos, las fuerzas del caos y la violencia. Una lucha de extremos con narrativas intolerantes, ofensivas, mentirosas, deslenguadas por el lenguaje chimpancé. Carlos Matus Romo, economista y político chileno, mi mentor en tiempos cuando fui asesor en los gobiernos, escribió un documento sobre tres estilos políticos: Chimpancé, Maquiavelo y Gandhi. El oleaje electoral en este año electora tiende al estilo de las conductas simiescas heredadas, con alguna jugada maquiavélica. Hay lobos con pieles de lobos y lobos con pieles de ovejas. ¿Quién ha visto a Gandhi?

El escenario futuro es complicado: inflación, calentamiento global, porciones de Colombia acosadas por la violencia de bandos armados y grupos narcotraficantes, el poder de las armas se moviliza en gran parte del Pacífico, en las fronteras venezolanas y en barriadas, acosa entre sombras y es notable en noticieros. La corrupción es un saboreo constante con sus propios condimentos. A veces muchas, los micrófonos emiten lo que arma los ánimos y asusta cada mañana, en la tarde y en la noche.

Si la ciudadanía, gobierno o institución, el poder mediático, se conducen mal y se dejan conducir, renuncian a informar y orientar y son arrastrados por los hechos, renuncian a la principal libertad humana, que es enterarse y escucharse para decidir con y por nosotros a donde queremos llegar y cómo luchar para alcanzar esos objetivos que realizan los sueños.

Aldemar De Gregori, Aristóteles, Franz Wall, Carlos Matus Romo.

La política no es mala, podemos hacerla buena y mala. La alejamos de los intereses colectivos cuando no participamos.

La acercamos entre nosotros, la hacemos en los asuntos que son de nuestra necesidad o interés, somos políticos con los demás, dialogamos y acordamos lo que nos sea necesario y proponemos.

Quienes no dialogan y solo escuchan dan lugar a la perorata de los demagogos, populistas, aquellos que dramatizan la vida con la dialéctica de la yuca. La crítica sin el conocimiento no es orientadora, desorienta a los inconformes, debe ser consejera, consultiva y propositiva, propiciadora del debate y la confrontación de ideas hacia el reconocimiento en la diferencia y lo que nos acerca, no se hace posible un acuerdo con palabras ofensivas y con dardos como en un campo de batalla.

El populismo es palabrería de espectáculo que moviliza emociones tras un líder de quien esperamos sea nuestro redentor y nuestro patrón. Es el culto al patrón. Es la dependencia del político sin la fe en nosotros mismos y en el poder que se construye desde la base para generar buenas organizaciones sociales y ciudadanía. Populismo es pedir y que nos den. Que se haga la voluntad de Dios.

Somos fuertes cuando nuestros amigos son fuertes y nos multiplicamos en intereses comunes y acuerdos como puntos de apoyo. Cuando en la política el adversario se engrandece, la vida social nos está dando señales de que debemos conocer mejor sus ideas para engrandecer las nuestras, para replantear nuestros ideales y mejorar nuestra narrativa hacia la comprensión colectiva. La fortaleza de nuestras ideas y nuestra posición en los principios, valores e ideales, con base en nuestro conocimiento y voluntad, nos engrandece.   

El ha intentado retirarse en varias ocasiones, el público no se lo ha permitido porque es «El Caballo Mayor» , Johnny Ventura. Con 80 años de edad y el mismo swing de sus inicios. «Se van, se fueron». Es himno de una nación hondureña cansada de mentiras y corrupción.

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