Bolero Medellín y Valenciana

A veces, sólo a veces, me gustaría mezclar el viento entre tu boca y la mía y provocar un huracán de la nada, entonces recuerdo el invierno que aún sigue muy lejos de aquí y que nuestro verano nos consume sin piedad, deja a dos corazones ardientes en absoluta soledad.

https://boleroenlamadrugada.wordpress.com/

Sólo a veces, solo a veces, con la misma narrativa de los blogueros entretejo sus historias. Tres fuentes en esta narrativa, una persona joven, Emafis. Un gran escritor Spitaletta. Y Luna Valenciana, dama distinta que rompe.

En momentos de la década del sesenta, muchos transeúntes caminaban por las aceras del Palacio Nacional con el temor de que del cielo les cayera encima un suicida. Esa obra magnífica, de ladrillo a la vista, en la que funcionaban juzgados y se aplicaban sentencias, diseñada por el arquitecto belga Agustín Goovaerts, era por aquellos años, (“los años maravillosos”), dicen algunos, una construcción conectada con la muerte.

Bolero en la madrugada

En la oscuridad de esta gran ciudad te busco y voy, recito palabras al aire, palabras que se retuercen y suspiran, se convierten en una melodía que se ahoga. En la oscuridad de esta gran ciudad aún vago con la nostalgia de tu mirada en mis bolsillos vacíos, nostalgia convertida en susurros de un ayer que ya no existe. Te marchaste y yo también fui, pero con la diferencia que yo me quedé con mis versos de amor atragantados, versos que nunca quisiste escuchar. En la oscuridad de esta gran ciudad me pierdo sin ti, y busco un nuevo amanecer donde mis palabras permanezcan y sean un manantial y no un torbellino que perturbe tu paz.

Palacio Nacional, como lo diseñó Goovaerts.

Spitaletta

En el paisaje exterior del Palacio también había “tinterillos”, con sus mesas con máquina de escribir; y uno que otro vendedor, en pequeños cubículos, de plantas medicinales. Se cuenta que el primer suicida que se arrojó desde las alturas del Palacio Nacional fue un alemán, en 1951, en lo que se constituyó en un hecho insólito, que, después, habría de ser imitado por otros suicidas. Hasta 1990, se registraron más de 60 casos, muchos de los cuales los divulgó la publicación amarillista, muy popular en otros tiempos, Sucesos Sensacionales, un semanario con sangre, asaltos, robos y toda suerte de acciones criminales y policíacas.

Bolero en la madrugada

Viejos poemas regresan a la pluma que los vio nacer, regresan como fantasmas de papel, buscando esa pasión extraña que un día habitó entre mis dedos, entre esos pequeños seres temblorosos, que mezclaban suspiros con tinta y ternura con fuego. Viejos poemas regresan y se preguntan qué fue de tus labios serenos posados sobre los míos, se preguntan que fue tu risa que ya no resuena en mi pecho. Viejos poemas regresan, me invaden y se preguntan qué fue de aquel amor que transformo a las palabras en seres de carne y hueso.

Spitaletta

Cerca de la mole de cúpulas y aplicaciones, con arcos de medio punto y mosaicos brillantes, estaban los almacenes Caravana, Ley y Tía, los primeros que revolucionaron la venta por departamentos, en una ciudad llena de tiendas de abarrotes, baratillos y cacharrerías. Quizá a fines de los sesentas, las afueras del Palacio Nacional se poblaron de indios del Putumayo y Ecuador, vendedores de artesanías lanares, suéteres y otros artículos de tejeduría.

 https://lunavalencianablog.wordpress.com/2022/04/21/la-busqueda/

Ella pensaba: Imaginándote… Debería ser delito oír tu voz por la mañana y hacer que mi coño se moje… Me desperté tan cachonda que me dolían hasta los wevarios, me tuve que hacer un solitario pensando que me comías el coño, mientras veía esta porno. video-5noaj34/anthony_and_cleopatra_ Esta película que dio un morbo de la hostia gente, mi orgasmo mañanero ha sido fuerte.

Necesito acción, necesito sentir tu lengua recorriendo mi cuerpo, tu polla dentro y me haga temblar del gusto. No sé si soy yo… pero esto ya es falta de sexo Jajajaja…

Spitaletta

También había uno que otro vendedor de lotería, que seguro también estaba alerta de que el azar no lo fuera a sorprender con alguna caída libre de alguien que había decidido no vivir más. Carabobo era una vía muy comercial, por la que transitaban buses y otros vehículos, lo mismo que por Ayacucho y Pichincha, las calles que delimitan a la que alguna vez fue una de las construcciones más elevadas de Medellín, comenzaba a erigirse en la década de los veinte, sobre las ruinas de la entonces Cárcel Celular del Distrito, porque, el mismo arquitecto que concibió el Palacio Nacional, había diseñado la nueva cárcel de varones, La Ladera, construida en cercanías de Enciso, sobre una suave colina.

Las audiencias celebradas en los juzgados eran una atracción para mucha gente que quería escuchar y ver a los penalistas con su despliegue oratorio. Y hubo casos de condenados que, en un descuido de sus vigilantes, corrieron hasta las terrazas y se arrojaron al vacío, en un acto de desesperación (o de liberación, según como se observe).

Se ha dicho, y aun en Manuales de Estilo y Redacción de periódicos se ha incluido, que el suicidio es “contagioso”. En los sesentas, con los registros realizados por los periódicos, noticiarios de radio y el semanario popular Sucesos Sensacionales, el Palacio era una atracción fatal para los “aburridos” con la vida, que crio famas y era el preferido para la autoeliminación, en aquellos vuelos de la muerte, que llenaban de aprensiones a los habitantes y de dolor a los parientes de las víctimas.

Y la Luna Valenciana

Un juego que de pequeña no me gustaba jugar… ¡¡El escondite!! ¡¡Menudo rollo me parecía a mí!! A mí el tema de buscar nunca me ha gustado.

Nunca fui de buscar las llaves cuando se me perdían, ni novio, ni un grano en la cara, ni un calcetín… los calcetines son tan independientes como yo Jajaja… no me gustó nunca buscar razones en la relación, ni buscar otra plaza en mi curro, hay veces que me tiro un mes o mes y medio en una ciudad.

Buscar… a veces salen las cosas solas, ayer busqué algo y encontré, resultado igual a no querer ver más en la vida a esa persona.

Nada que no pueda contaros entre rato y rato de curro.

En fin… qué tan de Puta madre hizo para llevar la lluvia hoy por dentro y no se nota. En este curro, con el tiempo aprendes a ponerle tiritas a las heridas y una sonrisa o la mejor de tus sonrisas al que viene a pasarlo bien en tu cama.

¡También las escorts tenemos traje de camuflaje Jajajaja… sin ir a la guerra! Bueno, desnudas, ¡¡damos guerra!!

¡Un besito gente, voy a seguir currando! 😘

Y regresa Spitaletta

Uno de los casos de mayor resonancia sucedió el 2 de mayo de 1964, cuando Lucilo Antonio Londoño, de 25 años, se lanzó desde el quinto piso, a las 8:27 de la mañana, según el registro de Sucesos Sensacionales. Era una costumbre de los cronistas judiciales dar información sobre lo que portaba el suicida. Si era mujer, se daba meticulosa cuenta del contenido de la cartera, y si hombre, como este caso, de otros datos.

Bolero en la madrugada

Tu recuerdo aún sobrevive en lo más profundo de mi mente y a veces se instala en mi pecho que aún respira dolorido y herido. Tu recuerdo, ese dibujo borroso y fugaz que a veces sueña con cobrar vida y transformarse en ese paisaje infinito que una vez soñé, ese dibujo que comencé a trazar y te encargaste de borrar paso a paso, con cada palabra, con cada gesto… ese paisaje lleno de ilusiones y sentimientos que comenzaba a tomar forma y dejaste en blanco. Tu recuerdo, ese boceto sin alma, que secuestró a mi gama de colores que ahora solo sabe dibujar en escalas de grises y ya no creen en el paraíso, ese que creí ver en tus ojos llenos de vida.

Y regresa Spitaletta

Antes del lanzamiento, el suicida Londoño compró dos paquetes de cigarrillos: uno de Lucky Strike y otro de Pielroja, con una caja de fósforos. En los bolsillos se le encontraron 180 pesos en billetes y 30 en monedas, varias facturas y una fotografía de “una mujer en pose pornográfica”. Se decía que era una de las damiselas de Lovaina, célebre zona de prostitución de Medellín. Además, se halló una oración diabólica:

“Oh, ministro infernal, por el poder que tienes te pido que penetres en el corazón de… y no la dejes tener descanso ni para dormir ni para conversar con otro hasta que a mis pies venga ya humillada”.

Seguro el hombre invocó el nombre de la dama contra la que iba el conjuro infernal. Y a lo mejor, no hubo tiempo de que ella se humillara a sus pies. Quién sabe qué provocó el desenlace. El semanario dio cuenta de otras informaciones y añadió que Lucilo vivía en el barrio París, en Bello, y tenía una tienda de abarrotes en el barrio Santander, llamada “Por si acaso”.

El arte se tomó el cuarto y quinto pisos del Palacio Nacional. Foto Spitaletta
 

Hubo, como se ha dicho, otras decenas de casos de suicidas, hasta cuando por diversas circunstancias, el Palacio fue perdiendo cartel para los que querían acabar con su existencia. Y se pusieron en boga otras modalidades de autoinmolación, como los envenenamientos con el entonces muy nombrado “Folidol”, un insecticida alemán, y el “Matarratas Guayaquil” (fluoracetato de sodio). Por lo demás, el deterioro fue consumiendo la hermosa edificación, que en 1988 fue declarada Patrimonio Histórico y Artístico de la Nación, medida que la salvó de su demolición.

45 galerías de arte hay en el Palacio Nacional. Foto Spitaletta

En los noventa, un comerciante libanés compró el edificio y puso un centro comercial. Mandó a repellar las paredes y el Palacio tomó otros colores y formas, con cúpulas cobrizas. Su nueva destinación puso a los tenis como su principal mercancía. El edificio, recuperado, tiene unas bellas expresiones, arcos de medio punto, se mantienen los antiguos mosaicos y la luz natural es una de sus cualidades.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: