Un Nobel lejos de casa

Abdulrazak Gurnah, escribió en The Guardian, era el año 2004: “Viajar lejos de casa ofrece distancia y perspectiva, así como un certero grado de amplitud y liberación. Esto hace que los recuerdos, que confluyen al interior del escritor, sean más intensos.

Abdulrazak Gurnah, Nobel de Literatura. REUTERS

Unos colombianos nacidos entre 1948 a 1970, se refugiaron en Inglaterra cuando acá masacraron a personas de la Unión Patriótica; antes por violencia y la guerrilla, después los paramilitares; así año tras año, fuerzas reconocidas han generado inseguridad en el país. Funcionarios, músicos, poetas, líderes sociales, periodistas y maestros de la vida rural, los perseguidos más recursivos, han huido a pedir refugio, también tras ellos, los traficantes humanos tras el caos. Quisiera entrar y aprender en sus recuerdos.

Calle patrimonial, Stone Town, Zanzíbar

Abdulrazak Gurnah, escritor africano, Premio Nobel de literatura en este año 2021; nació en 1948 en la isla de Zanzíbar frente a la Costa Oriental de África; vivió y sufrió tiempos difíciles y sus ritmos violentos. Refugiado en Inglaterra cuando tenía 18 años, era fin de la década de los años 1960, su país vivía una de esas violencias que llaman revolución, conducía a la opresión, la sufrían intensamente los ciudadanos de ascendencia árabe. Así como sufrieron los migrantes de ascendencia Sirio Libanesa que llegaron a Colombia al comienzo del siglo XX; los oí en Marsella y en Pereira con sus voces transformadoras.

En 1964 cuando la vida me llevó con mi edad de 16 años a enfrentar la obligación de maestro rural, mientras inventaba recursos y pedía apoyos a las maestras de Apía, adorables y sabias, leía entonces a los escritores rusos y las tragedias humanas por la guerra mundial: Constantin Virgil Gheorghiu entre otros . Algún año posterior se fue al África mi paisano sacerdote Nelson Salazar, a cumplir una misión evangelizadora y en 1984 acompañó a aquel escritor tanzano Abdulrazak Gurnah, quien regresó a encontrarse con su padre en los días cercanos a su muerte.

Stone Town Zanzíbar

La tierra es furia de torrentes y masas de agua, presiones y duelos por guerras y violencias, corrientes migratorias; transcurren mis años y todas las energías que transforman la vida parecen cada vez más aceleradas. Envejecemos y se apagan las últimas voces que han vivido la experiencia de pertenecer y crecer, migrar y transformarse como parte de su familia extensa. Abdulrazak toca el colonialismo y los abismos de los refugiados. Las telenovelas turcas dan testimonio de conflictos familiares. Entro a aprender de familias ahora, personas solas con sus gatos.    

En sus tiempos cambiantes, este escritor del Premio Nobel 2021, estudiaba a escritores como Wole Soyinka, Ngũgĩ wa Thiong’o y Salman Rushdie; Sin embargo, el suajili es su lengua materna, él ha sido un ávido lector de poesía árabe y persa. Abdulrazak Gurnah, comenzó a escribir en inglés a la edad de 21 años, pocos años después de mudarse al Reino Unido.

“La dedicación de Abdulrazak Gurnah a la verdad y la aversión a la simplificación son sorprendentes “, dijo la Academia Sueca. Sus novelas están lejos de ser descripciones estereotipadas y nos abren los ojos a un África Oriental, culturalmente diversa y poco conocida en muchas partes del mundo “. El jurado quiso así honrar la literatura de un escritor que ” conscientemente rompe con las convenciones, trastocando la perspectiva colonial para resaltar la de las poblaciones locales “. https://www.franceculture.fr/litterature/le-nobel-de-litterature-pour-abdulrazak-gurnah

“La memoria de su país natal es muy sensible en sus novelas”: Nathalie Carré, profesora de lengua y literatura swahili en Inalco, Instituto Nacional de Lenguas y Civilizaciones Orientales.

Un escritor con tanta experiencia y testimonio por contar, será para nosotros una fuente viva de la literatura africana, universalmente contrastada, por su experiencia como profesor de literatura inglesa y poscolonial en la Universidad de Kent en Canterbury.

Lo que es arriba es abajo, como es adentro es afuera, dice uno de los libros más antiguos, el Kybalión, cuyo contenido es base de un movimiento del siglo XX llamado “nuevo pensamiento”, que sigue al hermetismo, vincula a Hermes Trismegisto, a su vez procedente de ideologías con la deidad egipcia Thot, cuya existencia en el norte africano, antes de los Faraones, fue guía y origen de creencias cuyas corrientes transformadas se mueven por el mundo con un dios único y doctrinas cristianas.  

Zanzíbar Isand

Esta cita me llama desde la literatura a buscar en África las torrentes de una fuente de vidas y migraciones que nos han transformado. Los negros de la ciudad que habito, cada día me acercan más a conocer las profundidades de su origen. Esa ciudad de piedra de Zanzíbar, con su centro histórico patrimonio de la humanidad, me llama con las palabras de este escritor Nobel, cuya lectura puede traernos sabores de nuez moscada, canela y pimienta de su tierra.

Recuerdo aquel árbol de canela en el jardín de la expedición botánica que creó el sabio José Celestino Mutis en Mariquita – Tolima; lo ví, lo palpé, lo olí y quise saber su origen, me contesto un conocedor que su germen había sido traído de Zanzíbar. Hoy me alegra reencontrarme con esta tierra en la literatura que tengo por leerme.

2 Pensamientos

  1. Don Guillermo, tiene usted un estilo entre informativo y narrativo en esta nota que me gusta como lector. Ese premio Nobel fue una revelación…quizá porque de África conocemos tan poco, sin embargo a mi personalmente me sorprendió el veredicto del jurado: “La dedicación de Abdulrazak Gurnah a la verdad y la aversión a la simplificación son sorprendentes”.
    Creo que la verdad, en temas coloniales, siempre termina asesinada, pero los escritores como Gurnah la resucitan por medio de una estética que hoy le vale el Nobel.
    De igual forma la academia sueca está en deuda con las mujeres.
    Es solo una opinión.
    Saludos.

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  2. Diego. Me ha gustado esto: “Además de ser africano e inmigrante, Abdulrazak Gurnah corre el riesgo de escribir bien. También Eduardo Mendoza era una incógnita en América Latina cuando ganó el Cervantes” Javier Rodríguez Márquez en El País de Madrid.

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