No sé si salimos o continuamos en los días del paro y la protesta, con bloqueos a la movilidad urbana y entre las ciudades. Percibo una recurrencia periódica de los sindicatos como Fecode en hacerse sentir con los paros, y enredados en ese caos aparecen las organizaciones que financia el narcotráfico y los políticos extremistas. El sistema de transporte colectivo en mi ciudad está destruido.

Me observo atrapado entre bucles o lecturas de la vida política y social de Colombia que aquellos entienden encerrados en sí mismos, atrapados ente un pensamiento político marxista leninista que orienta al partido político que desde hace más de 25 años domina en Fecode. No sé si este sistema caótico se detendrá, o continuará en un bucle como aquellos que plantea Nóvikov.

A veces me sueño en un viaje después de mi muerte hacia un tiempo cuando la nueva vida me lleve entre uno de esos agujeros de gusano que plantean los mecanicistas matemáticos y mi muerte sería un golpe de carambola hacia un pasado donde me atraparía nuevamente la vida de maestro orientado por la misma carreta izquierdista de Fecode. Ya lo percibo en la infinitud de mi propio tiempo, no sé si algo bloqueará mi esencia vital condenada o liberada, o si será para siempre un bucle.

No sé si esta duda se detendrá en un tiempo trascendente de espiritualidad y sin metarrelatos basados en la ceguera de la fe en los profetas, los dioses y los caudillos, los políticos mamertos y los sujetos a las iglesias cristianas, o los adoradores de la mano invisible del mercado.

No sé si podamos vivir con más con inteligencia y fe en nosotros mismos y nuestras interacciones con la vida y los principios más trascendentes que nos den nuestras creencias, con buenas conversaciones que nos orienten a soluciones en nuestro tiempo y con proyecciones más allá de nuestro propio tiempo.  

Después del caos de esta oscuridad de planeta mercurio retrógrado, no sé si nos llegue la luz con el solsticio de verano. Cada vez me asombro más de lo grandioso que es este camino llamado vida. Me iluminan más las dudas ante ese dios que me presentaron por primera vez para la primera comunión, lo sentí prisionero entre una ostia, y después en el seminario menor me llevaron a creer ser parte de él entre ese conjunto de ostias que se digerían en los estómagos de los feligreses de todas las iglesias de las que yo era parte, átomo de un cuerpo místico entre el cual no estaba a mi alcance saber de qué lugar era parte, si de un riñón o el dedo gordo, o me habría transformado en un roto de los tenis. Me negué a creer en esa entelequia espirituosa.

Durante más de 25 años, sindicatos como Fecode se han guiado por un simple credo en un extremo izquierdo. No sé cómo piensen los maestros de este tiempo, todas las personas merecen acceso a una amplia gama de puntos de vista de los principales líderes y pensadores del mundo sobre los problemas, eventos y fuerzas que dan forma a sus vidas. En un tiempo de incertidumbre sin precedentes, esa misión es más importante que nunca y deberíamos comprometernos a cumplirla.

Sueño en realidades del camino del mundo para experimentar las posibilidades que la vida me brinda, acceder poco a poco y en cuanto sea capaz al conocimiento de este mundo, aquello que me ayude a comprenderme como parte de una especie en la que debo ser individuo y parte del colectivo, conocimiento bueno para la convivencia, lo que soy y lo que son los demás, para vivir en paz.