Caminos del Congal

Por El Congal, aquella zona rural de primeros pobladores entre Chinchiná y Marsella, caminaban indígenas desde el tiempo cuando era la tierra de grupos Quimbaya y a Tacurrumbí lo nombran por todas partes desde el Quindío a Chinchiná, por esos contornos se unían a territorios ancestrales de los Irra, eran de los mismos y la historia los presenta como enemigos. Octavio Hernández, narrador e historiador de San José de Risaralda dice: las enemistades surgen donde antes hubo relaciones que no se encontraron bien. El conflicto entre familias o vecinos, los españoles sabían atizarlo para hacerlos obrar a su favor.

Un camino subía por la Cuchilla Atravesada pasaba hacia El Español. Se salía hacia los ríos Campoalegre, San Francisco y al Cauca. Santa Rosa se unía hacia Bogotá por el camino Nacional de Occidente en la ruta derivada desde el paso de La Línea y por ahí estaba Condina antes de surgir Pereira. Toda esa zona tenía pobladores dispersos que los historiadores desconocen. Cuando trazaron el Camino del Privilegio, entre Cartago y Villamaría a Manizales, fue la ruta principal entre Cartago, zona Caucana y el sur de Antioquia.

Por una esas rutas había conexiones a Pereira, a Villarrica por el camino de La Hermosa al alto de Vásquez, Alto de Guaymaral, bordeaba el Alto del Chuzo; también dicen cartas que tenía la nieta de Ana Joaquina Buitrago, “se caminaba en el filo de un ramal de montaña que llamaban Camino de los españoles y había una partida cerca al Alto de la Mina y llevaba al paso por el río San Francisco. Desde la Cuchilla Atravesada se iba a Segovia o Villarrica de Segovia, por ahí estaban las minas de El Salado y se encuentran petroglifos”.

Otro ramal desde El Nudo al paso de montaña en La Convención conectaba el antiguo camino de Miracampo y El Sinaí y encontraba otra trocha que venía de Pereira por Llanogrande.

Pero de caminos a caminos, mejor sigue esta ruta: https://www.banrepcultural.org/rutas-colonizacion-antioquena/rutas.html

Caminos y conflictos

En esos caminos de indios y españoles se movían cuadrillas y ejércitos, ahí se dio un combate de la guerra de 1876, Estados Unidos de Colombia (1863 – 1886). Las tropas liberales radicales de Julián Trujillo, defensoras del gobierno del liberalismo radical de Aquileo Parra, luchaban por la separación entre la iglesia y el estado, conflicto que se inició en el Cauca en contra de los conservadores antioqueños defensores de ideales religiosos y el mandato del poder con orden católico, escaramuzas que llevaron al combate de Los Chancos, cerca de San Pedro en el Valle del Cauca, el 31 de agosto de 1876. José María Gamba, nuestro bisabuelo, fue vigía en estos caminos e informante del territorio para orientar a la tropa de Julián Trujillo en su paso hacia Manizales donde hubo una toma.

Célimo Zuluaga en la monografía de Marsella, página 26, escribe y transcribe: “En la guerra de Trujillo sucedieron acontecimientos importantes en este Municipio, pues en el Alto El Nudo hubo un combate. Transcribo un párrafo del historiador Padre Fabo tomado de su “Historia de Manizales”: “Ante esta conducta injustificable el enemigo llegó a tener completa seguridad en sus posiciones y emprendió una ofensiva constante y tenaz. Los liberales hicieron lo que no hacían sus adversarios; quisieron éstos invadir el Cauca por una vía distinta de la que cubría el General Trujillo Largacha y la División caucana debió sufrir, en cambio, un fuerte rechazo, poco después en las alturas de El’ Nudo, cerca de Segovia. Fue hecho prisionero el Coronel Euse”. Era abanderado José Domingo Bedoya, el cual una tarde llegó a la casa de su madre Valeria Pineda, según ésta me refirió, con la bandera perforada por las balas. Debió haber ocurrido en esta ocasión, pues venía por los lados de Pereira. En el camino de El Nudo, cerca del cerro, se veían los calvarios donde murieron los combatientes”.

En el camino hacia La Línea

El Derecho a la tierra

Además de derechos de tierra por participar en la construcción del Camino del Privilegio y por recomendación de Guillermo Pereira Gamba a familiares y vecinos de El Congal leales al liberalismo radical, la Ley 83 de abril de 1863, aprobada el mismo mes de la Constitución de Rionegro, dispuso que, en tierras aún baldías entre Otún y Chinchiná, se tomara lo suficiente para las familias de las aldeas de Santa Rosa de Cabal, San Francisco -Chinchiná- y Palestina, que aún no habían recibido y se les adjudicara en proporción de 5 a 7 hectáreas por persona. A amigos de la revolución triunfante de Mosquera, con deudos muertos, se les dieron 10 hectáreas por concepto de herencia. 

Pinedas, Bedoyas, Toros, Betancourt, Gambas, Vera y López, Sánchez, Buitrago, de esos vecindarios, caminaron por aquellos caminos ancestrales indígenas donde se hallan petroglifos: las Marcadas hacia el este y en el río San Francisco, por la finca El Salado y en el socavón de Villarrica con excavaciones y cuevas. Las familias pobladoras entre Santa Rosa de Cabal, Chinchiná y Marsella cumplían procesos de colonización o del ocupación de territorio con diferentes motivos, los historiadores no los revelan, sea por ser de bandos políticos contrarios al suceso o porque no alcanzaron fuentes informantes que les dieran más claridad.

La Colonización desde Antioquia

En una conversación con el arqueólogo, etnólogo e historiador colombiano, Luis Duque Gómez, en el escenario del Congreso Andino de la Productividad. Medellín, Hotel Intercontinental, agosto 1982, me narró que las familias pobladoras de la zona limítrofe entre Marsella y Santa Rosa de Cabal, provenían desde los caminos de Sonsón, Arma, Pácora y traían de allá leyendas acerca del oro, porque en esos caminos del oro circulaban los buscadores de guacas con su ambición y mitos, por eso se crea la leyenda de la gallina con pollitos de oro que se aparece por el camino aledaño al Alto del Chuzo a Santa Rosa de Cabal, leyenda inventada, según Marco Velázquez, poblador andariego de esos pasajes por El Rayo a Miracampo y El Español, es la misma versión de Etelvina Gamba, se contaba la leyenda de “La gallina y los pollitos de oro” para distraer a los ladrones que circulaban para atracar a quienes iban con oro de Segovia, o la mina de El Chaquiro a Manizales por la Cuchilla Atravesada.

Y les decían: —por aquí no consiguen nada, quien se mete por la cueva donde se esconde la gallina con sus pollitos del oro allá se queda porque ellos lo amarran de las patas, y el oro está por el camino de arriba de la montaña por donde circulan algunos de la mina de El Chaquiro—. Tiempos de guaqueros con su imaginario ocupado por el tesoro de Pipintá, descomunal y esquivo, leyenda que iba de boca a boca y tras generaciones, pero jamás apareció, —con el afán del tesoro son capaces de arrancarle a uno la lengua si no les inventa alguna guaca para quitárselos de encima, quizá por eso algunos se colocan dientes de oro—.

Decían Malía Vidal y Marco Velázquez: los guaqueros vigilaron las quince noches de cuaresma esos caminos para ver circular el tiempo ignoto de grupos de indios con cayanas llenas de alhajas para esconderlas de los españoles que habían cortado en pedazos los cuerpos de los indios Cocuyes, venían desde allá por el río Arma, a confesarles el lugar del tesoro, -como los paracos de ahora-, pero los Cocuyes se enfrentaron duro, después les cambiaron el nombre por Los Armados.

Bambuco escrito por Luis Carlos Gonzáles y musicalizado por Fabio Ospina,

Camino Nacional de Occidente

“El Camino del Indio pasó a llamarse Camino de Popayán, Camino Real de Occidente y Camino de los Pueblos. En el Bajo  Occidente de Caldas se bifurcaba: de Anserma, por la cordillera occidental, seguía por Belén, Apía, Santuario, para continuar por esa misma cordillera en el Valle del Cauca. La otra rama del Camino partía de Anserma y continuaba por la Cuchilla de Belalcázar o de Todos los Santos. Pasaba por Risaralda, San José y Belalcázar para caer a La Virginia o pasar el río Cauca, en Beltrán, ascender a Marsella, entrar a Pereira y seguir al  Quindío. Camino de norte a sur; vertical.  El camino  de oriente a occidente, partía de Bogotá, continuaba por Honda, Mariquita, Manizales, Arauca, San José, Apía y Chocó. Horizontal. El último pueblo que se fundó sobre este camino fue Viterbo (1911). En 1926, el camino de Bogotá al Chocó recibió el nombre de Camino Nacional de Occidente. Por ese sendero se abrió paso la Carretera al Mar, en los primeros años de 1950. Sólo quedaron rastros del Camino Nacional de Occidente, como éstos,  perdidos entre cafetales, en el cruce con el Camino de los Pueblos, por San José de Caldas.” Octavio Hernández.

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