Mi bestiario


Cucho el perro de mi casa en Chinchiná era un lanchán, langaruto chandoso parecía, aunque me arrastró como si fuera un mastodonte hacia la basílica de la Señora de las Mercedes en busca de doña Isabel, vecina que lo mimaba y daba caldo con desperdicios y arepa trasnochada y mientras ella terminaba la oración, seSigue leyendo “Mi bestiario”