Años que canto: controversias en Apia del Siglo XX

Fotografías antiguas de Apia en internet, insignes y políticos, recordé contradicciones entre educadores influyentes en el siglo XX.

Reconocí a Gabriel Rojas Morales, insigne y cauteloso como rector del Colegio Santo Tomás de Aquino, un promotor del progreso, jamás un buen educador por dos razones, no recibió una educación avanzada para su época, fue maestro rural en La Farallona, tuve oportunidad de ejercer allí esa misión, quizá menos preparado que don Gabriel, él había dejado gran imagen como líder. Después como maestro, él no tuvo a su cargo cátedras que le exigieran crecer y ser tan reconocido como don José Álvarez, Octavio Hernández Jiménez o Francisco Javier Alzate. La labor de don Gabriel era administrativa, obró como un relacionista que hacía marchar el colegio como el mejor de provincia, daba brillo al mejor y acompañó a enmendar al malo, organizó fiestas inolvidables que unían a los ángeles y a los perdidos, el grado de los bachilleres con las mejores orquestas y grupos. Sin ser un personaje deslumbrante, una persona así deja lecciones y recuerdos buenos. Los mejores siempre lo han reconocido porque él creaba las condiciones para que fueran cada vez más buenos.

Al presbítero Octavio Hernández Londoño, doctor en Teología de la Universidad Gregoriana de Roma, le agradaba le dijeran doctor, aunque su doctorado tan exótico, no sabíamos de qué trataba. Como párroco, hizo excelsa labor en la orientación del campesinado; como líder religioso, seguía la doctrina social de la iglesia, que llevó a la cátedra como profesor de Apologética en el Santo Tomás; controvertía, teníamos diferencias, prefería las organización en Juntas de Acción Comunal con su dependencia de políticos y rechazaba las asociaciones de usuarios campesinos ANUC; más izquierdistas, defendían la lucha por la tierra, la organización de productores y la distribución más justa de los beneficios del Estado. Él criticaba la denominada la teología de la liberación, liderada por prelados como Camilo Torres y Monseñor Gerardo Valencia Cano.

Pensamientos radicales no se dieron en Apia en esos años solo consignas de esas que aún repetimos en esta época los huelguistas. Compruebo que desde esos años el sindicato de maestros, “Fecode”, se congeló en una matriz mohosa de pensamiento de izquierda, las mismas consignas se repiten en las marchas y los paros.

Muy influyente en pensamiento fue Sor Matilde Vera, gestora en la transformación del colegio de la Sagrada familia que había sido creado en 1913 para formar mujeres como buenas esposas, sometidas al varón, religiosas y con habilidad en tejidos, bordados, culinaria y labores del hogar, porque el ideal al educar una mujer era iniciar la formación de una buena familia para el terruño.

Hermana vicentina que prestaba servicios en Apia, lo hacían en el Hospital San Vicente y en la Normal Sagrada Familia. Fotografía gracias Jorge Evelio Aristizábal, quien promueve la preservación y renovación del patrimonio Cultural de Apía.

En los años se 60 graduaban maestras normalistas rurales, a Sor Matilde Vera no le parecía eso suficiente, formar educadores era crear una sociedad más libre y pensadora, en 1962 se transformó el colegio en Normal Superior, el Dr. Padre Hernández, aunque no compartía del todo esto, acompañó a Sor Matilde y lideró con ella la idea de hacer de las mujeres una vanguardia transformadora de la sociedad desde la educación, ella quería hacerlo también para los hombres, la parroquia se oponía a juntar las mujeres con los hombres en las aulas.

La Normal Superior de la Sagrada Familia, manejada por las Hermanas Vicentinas, se negó a reformarse cuando la dirigía Sor Luisa Buriticá, volvimos a tener controversias con la iglesia en ese tiempo, el gobierno dio un viraje al exigir a las normales una educación más laica, una pedagogía más avanzada y unas exigencias de currículo más acordes con la cadena de formación que llevarían a continuar en la universidad la carrera docente. Esa diferencia no supimos discutirla porque en los bandos que se formaron a favor y en contra primaron razones domésticas, fanáticas, religiosas y nuestra torpeza, se percibió una amenaza a la autoridad de la iglesia católica en la educación, misión que cumplía desde la conquista, la colonia y la historia republicana hasta los años setenta, época de más apertura y rebeldía. No se pudieron educar más maestros en Apia.

Al Pbro. Octavio Hernández Londoño, debo agradecer su papel de mentor en mi formación humanística y de líder social, sus lealtades y solidaridades, a pesar de nuestras discusiones; entre este sacerdote y Sor Matilde Vera, había controversias ideológicas y religiosas. El doctor Hernández seguía las líneas generales del pensamiento de Santo Tomás de Aquino sobre el ser humano, el mundo y Dios, que conjugan pensamientos de Aristóteles, aunque con la inmortalidad del alma, la resurrección de los cuerpos, el destino humano dentro de un plan divino, la conservación y reproducción de la vida racional y social liderada por familias elegidas y formadas por la iglesia, con fundamento en la fe y sus principios teológicos.

Sor Matilde analizaba y decía: “me niego a ser tan Tomista”.

https://prezi.com/hol-ien1ztur/vii-el-tomismo/

Sor Matilde objetaba en privado esas ideas, hablamos muchas veces cuando me orientó para crear en mi vereda la escuela unitaria: asumimos la responsabilidad de educar niños y niñas desde primero a quinto de primaria con un maestro y grupos simultáneos. Enviaba alumnas practicantes y hermanas vicentinas para que me acompañaran y lleváramos formación a los hogares y la comunidad, seríamos coeducadores, nos orientaba un pensamiento más libre, defendía el beneficio de la duda, la libertad de no creer y seguir orientaciones diferentes a la iglesia porque en nuestra vereda había familias cristianas no católicas: “debes buscarlas y oírlas  para encontrar cómo sientes sus verdades, lo que compartimos, y convivir en ecumenismo“. La dirección de la sociedad no debe ser  tarea de familias elegidas y católicas, es misión de todos y en la gestión comunitaria crecen los líderes pluralistas, fomentando el papel de las mujeres, las asociaciones productivas, el conocimiento y la lucha por los derechos que se niegan y retrasan la cultura campesina. Muchos campesinos migraban a la ciudad y el mundo y deberían estar educados para ese desafío. Dios está en todos y corresponde a la iglesia que ese encuentro sea salvador.

Cuando hablábamos con Sor Matilde, la luna estaba lela, los melenudos ya cantaban rock en las calles de Apía, se fumaba marihuana y las muchachas del colegio hacían chistes con la calva del Padre Hernández porque, decían, lo habían cogido con un pelado, ojos y cuidado malpensados, pero en la cabeza.  

https://www.espaciosvecinos.com/rastros/centenario-del-pbro-octavio-hern%C3%A1ndez-londo%C3%B1o/

Publicado por guillegalo

Me hago preguntas, las cosas que están abajo y las que están arriba giran, mis días y los tuyos giran, perseguimos una joya del tiempo que no existe y las fuentes de la edad nos vuelven niños. Escribo desde un orden de mi tiempo disgregado tras las sombras de la noche tras la luna.

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