Mi amigo Hipocondríaco


Mi amigo el hipocondríaco amaneció transformado en un bulto de sal porque así quería redimirse con todos los males de la humanidad.

Amanecía en cada fecha con un mal nuevo, tosía cuando somatizaba cada ruido, le oprimía la garganta desde las paredes de la nariz con cada olor forastero, el trueno en una onda de choque celeste lo sobrecogía con pánico, en cierto gesto de la gente vaticinaba males contagiosos y en sus miradas descifraba presencias de microorganismos malignos, las formas del caminado de la vecina eran un reguero de bacterias que se animaban a buscarlo.

Le afectaba el canto de los pájaros porque eran ecos de males de todos los tiempos y los pelos de la gata atraían las señales de las siete plagas de Egipto.

Todo eso comenzó desde niño cuando le cargó una vecina con malos humores y olores alterados por el ajo y una condimentación estrafalaria, la diarrea no se calmaba en veinte días, se le volteó el cuajo declararon los mediquillos que consultó la abuela.

Era cuestión de su nacimiento, estaba viciado por ser producto de una relación carnal de su nieta borracha con una porquería que llegó como cantante en una fiesta entre paisas y cafeteros.

Lo bañaron con infusiones y le masajearon linimentos cuando tuvo alguna mejoría. Apareció un adivino cubano que había estudiado en el oriente y le preparó la triaca más poderosa, elementos de origen mineral, vegetal y animal con polvo de amapola, opio y carne de víbora, por lo que aseguró lo ungía como elegido de los dioses africanos de Egipto y el Sudán con sus efectos hasta por ciento veintitrés años más allá de la vida.

Dicen que vivía de milagro, sus tías le cuidaron y afectaron demasiado con mano dura como el único hombre de toda una familia extensa para que no se volteara en afeminado.

Desde muy joven cada semana visitaba dos veces los servicios de salud para distintos síntomas comunes, migrañas, vahídos, solturas del estómago, el mal del yeyo y una cosa muy rara; así decía, que le alteraba la mente y le generaba unos trances del sueño en los que veía revolverse las ciudades y animales con sus floras alteradas por las partes de otros animales, veía flores cuando brotaban del casco de las vacas.

Al médico que mejor le conocía se le ocurrió un consejo: —tú que has aprendido tanto sobre tus malestares y esas cosas que te acosan, deberías comprarte un computador y tomar unas clases para que aprendas a indagar en la internet todo síntoma que sientas, así podrás estudiar y conocer cada vez más sobre tus dolencias y las enfermedades que aquejan a la humanidad.

Una sobrina le llevó adonde un vendedor muy atento quien le entregó una máquina  potente y rápida, le asesoró un estudiante universitario que al conocerle las mañas que revelaba su lenguaje dijo: —Ten esmero con tu equipo, así como sientes y cuidas de ti por las dolencias, así mismo debes observar a tu ordenador, estos artefactos también tienen sus males, a veces amanecen lentos, en otros momentos se atascan y te desobedecen las órdenes, suceden casos cuando algún maligno de esos que andan por las redes de la web lo ataca y descompone los programas, puede ser un virus, una falla en el sistema operativo, al estropearse las tarjetas de video, el mal de la lentitud por la congestión entre la red y los mismos programas.

—Virus, ¿cómo así que virus?  Y es que a mi computador también lo pueden atacar todos cosas malas y trastornarse, será así mismo, ¿Como esas amenazas del universo que atacan a mi persona y a mis cosas?

—Tranquilízate, todo eso tiene reparación, así como necesitas a los médicos, en este caso tienes a los técnicos de la informática. Cómprate un buen antivirus y cuando tu máquina presente problemas, busca al técnico en computadores.   

El experto le enseño como operan las vacunas en los equipos, él para estar más seguro, compró y le instaló al suyo una serie de programas para inmunizarlo. Todo aquello lo hizo tan lento y complicado de operar que el técnico le aconsejó actuar de la misma manera como le sugirió el médico. Consulta siempre al doctor Google porque ahí encuentras los manuales de los programas y a los sabelotodo, podrás informarte para ser autosuficiente ante las dolencias que presenta el universo, todo ese complique que afecta a las máquinas y a los cuerpos.

El hombrecito se trasnochaba en consultas, compraba todo tipo de drogas, agregaba a su vida nuevos artefactos, analizaba en la numerología lo que conlleva el 2020 y esta época, cada vez su vida era más complicada y afectada.

La tía Teresa preocupada, no lo sentía bien, lo llevó a un grupo de estudio de una hermandad espiritual donde un gurú analizó su caso y lo adentró en rituales de sanación. Te han pasado tantas cosas y tienes tantos asuntos complicados que alteran tu mente y tu espíritu, que deberás practicar la meditación, el yoga y los cambios de conducta, practica los mantras que te enseño cuando te alteres. Así tu espiritualidad y tu mente ordenaran tu cuerpo y tu nueva manera de comportamiento ordenará tu salud y todos los elementos que usas en tu vida. Serás más minimalista y menos complicado. Aprenderás a cambiar la pesadez por levedad.

La vida de mi amigo transitaba por los senderos del mejoramiento, se había transformado en un místico que dialogaba con médicos invisibles, sabía que había evolucionado a través de varias vidas en forma de luces y energías, le esperaba una existencia eterna en lugares y formas del cosmos que aún la ciencia no ha llegado descifrar. Su vida aparentaba apacible y perdida en un tránsito sagrado e indescifrable.

Llegaron las mañanas y noches de estos días, las noticias anunciaron el coronavirus (COVID 19) y esa noticia lo aterrizó de regresó al mundo real, se reconectó desde el ordenador para ponerse el día con el mundo virtual y con todos sus malestares, las verdades y mentiras que van y vienen por la esfera terrestre, en la calle analizó las miradas temerosas y comprendió el pánico y las locuras del momento. El universo nos está dando señales el planeta está enfermo y le he contagiado todos los síntomas de mi locura. Así comenzó a sentirse culpable y retornó a la lectura de una vieja biblia de la abuela.

Recordó los sermones que mencionaba el abuelo con aquellas palabras de Monseñor Chucho María Estrada en Marsella: son las señales del fin del mundo, son los signos de los fines de los tiempos. Releyó el Génesis y otra vez se sintió el más culpable de todos los pecados del mundo y su historia, como decía la abuela y remachaba el cura en la misa, creyó que todas sus enfermedades y los males que le afectaron, los virus y problemas de su computadora, las mentiras y falacias que circulan en redes sociales, los temores y los miedos por el coronavirus; todo eso junto y separado en cada una de sus partes, son las señales de los fines de mi época, las computadoras escribirán poemas de escritura no creativa y vendrá un mundo distinto.

https://elpais.com/cultura/2015/12/10/babelia/1449766791_431070.html El poeta y ensayista Kenneth Goldsmith sobre sobre escritura no creativa.

En la historia de Sodoma y Gomorra encontró aquella visión del judaísmo cuando la esposa de Lot desoyó y desobedeció la advertencia de los ángeles, aquellas inteligencias espirituales que tanto le remarcaron los ministros de la congregación de los ángeles ascendidos; en ese momento y hora, acosado por todas sus culpas y errores humanos, decidió declararse una estatua de sal.

Tomó posesión de ese estado espiritual y material con todas las fuerzas mentales y emocionales para esa condición de hombre de sal. Lo asumió desde su masculinidad y su feminidad, así lo intuía, educado como un hombre entre mujeres, con conductas de ambos y con sus miedos y cuidados.

Mi amigo el hipocondríaco amaneció transformado en una estatua de sal, se metió en el cuatro más incógnito de la casa de sus abuelos, la más bella en la esquina más hermosa de la plaza de Marsella, se bañó con agua salada, tomó sales del Himalaya y asumió que su piel era de sal tras untarse una triaca con linimentos y elementos grasos, limaduras de metales y calicanto, se metió dentro de un costal y se durmió profundamente porque había descifrado en un documento de la web el paralelo entre las teorías de la ciencia y las creencias espirituales del oriente.

Decidió quedarse ahí hasta cuando en tiempos siderales algún arqueólogo lo descubra como a la estatua de la mujer de Lot en aquel pilar de sal a la orilla de un mar muerto, o cuando el aguacero de mayo le inunde y lo diluya para cumplir su destino al transformarse en partículas del todo de los males que ha de lavar una lluvia nueva cuando arrastre todos los trastornos y los males de la humanidad.      

Argullol ante la epidemia


Quería escribir sobre señales de este tiempo y encuentro amigos blogueros que comparten tantas cosas y nos hacen pensar, prefiero replicar sus cosas.

Alguien hizo circular esta nota el 22 de marzo

Ancha es mi casa

En una ciudad occidental, cosmopolita y próspera, se produce un fenómeno extraño que inicialmente parece sólo un molesto contratiempo pero muy pronto se convierte en una amenaza mucho más insidiosa, capaz de transformar las más íntimas convicciones de los ciudadanos. A partir de la crónica de este fenómeno que afecta a todos los estratos de una sociedad, el autor recrea el proceso de su descomposición, desde la delación, el temor y la sospecha, hasta el pillaje, la magia y la superstición. En medio del caos, una relación amorosa se construye serenamente, inmersa en el tiempo de la lenta restauración de un cuadro mitológico donde el artista se atrevió a invitar al espectador a soñar con otro destino para Orfeo y Eurídice. Argullol nos recuerda el indispensable valor de la lucidez y la memoria: mirar atrás, como hiciera Orfeo al rescatar a su amada del Hades, no aboca necesariamente a la…

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Los huesos errantes de Olga


Sobre Olga Tokarczuk, escritora polaca, Premio Nobel 2018.

Su imágen de mujer bella es más evidente en su narrativa vigorosa que me ha confrontado desde su profundidad filosófica.

Entre su alma y el mundo que nos rodea a veces confluyen la tristeza y las realidades duras. «Adiós tristeza, buenos días tristeza» decía un poema de Paul Éluard.

Asegura que aunque nunca antes en la historia de la humanidad tantas personas han sido escritoras y narradoras, en un mundo de tantas contradicciones faltan nuevas formas de contarlo y reivindica la ternura para mejorar el mundo y la vida.

Los Errantes

En esta novela inquieta sobre el fenómeno de los viajes, los lugares que transitan sus historias son contenedores de mitos. A través de su lectura me estudiaba a mi mismo, me guiaba en recorridos a través las interioridades físicas de mi cuerpo, medité sobre mis propias vibraciones cuando describe una búsqueda interior desde aquella cartografía que presentan los anatomistas y con la plastinación artística y científica que conserva el material biológico de los sistemas orgánicos humanos, y aquellos mitos de la resurrección y la transformación de la vida.

Trasladé mis inquietudes desde las creencias hasta los mapas mentales de un territorio entre lo sagrado y lo espiritual, ahí nos cuestiona los tótem y sus significados, compartí con sus protagonistas las revelaciones y confrontaciones frente a los íconos de las iglesias desde su fe ante las imágenes con esa mirada sin sentido, a veces tan inquisidora y perdida que afianza con los chuzones de su indiferencia el complejo de la culpa.

“Los Errantes” es una novela poética con una sicología sobre un ejercicio de tránsito con lentitudes, sensaciones y pensamientos que confluyen desde sus innovaciones literarias, parábolas y fábulas con los humanos y la vida.

La capacidad imaginativa de Olga Tokarczuk es sorprendente, descifra los retazos rotos e incompletos en esas historias donde sus protagonistas se movilizan o se pierden entre ciudades, estaciones, lugares y épocas, sueños e interioridades. También nos conmueve con miradas al desorden del tiempo y la vida desde trenes y artefactos para la conectividad entre el hielo de una inmóvil estación, relativos paisajes y vivencias.

No somos unos e incompletos, somos parte de la vida y el universo, fragmentados en la complejidad de nosotros mismos.

Sobre los huesos de los muertos


En sus páginas leía y recordaba mis tiempos de maestro en la escuela rural de La Candelaria en Apía – Colombia, cuando veía pasar hacia la ladera de la cordillera occidental en el paso de Morro Azul del camino hacia el Chocó, un grupo de cazadores que devastaron la población de venados de cola blanca.

Janina Duszejko, una ingeniera de caminos que enseña en la escuela rural de una región montañosa de Polonia, también siente trastornada la rutina de aquellos parajes por la acción de los cazadores de corzos, en especial un funcionario tan poderosos como el notario de Pereira que comandó a los asesinos de animales en mi tierra.

Corzo

En esta novela ecologista, la autora coloca en los animales cierto sentido de la justicia y en la trama surge una mano vengadora. Lamentamos más la muerte delos seres humanos frente a la muerte de los animales, asi ha sido nuestra cultura, ellos también son seres de la vida y la narrativa de Olga Tokarczuk nos confronta con este drama.

Apenas sigo las noticias y voy tras ella al paso. También me han confrontado los rumores acerca del origen del “Coronavirus” para incertidumbre de muchos y las teorías conspirativas acerca de un arma biológica. Hay rumores y noticias que en transcurso de los días nos quieren impedir albergar esperanzas. Siempre las mentiras e inventivas conspiran en contra de la animosidad humana, mucho más dañinas que lo que afecten a la verdad misma.

Consulta su discurso al recibir el Nobel en: http://wmagazin.com/relatos/la-nobel-de-literatura-olga-tokarczuk-reivindica-la-ternura-para-mejorar-el-mundo-la-vida/