No solamente era el Guatín, por acá también teníamos un diablo.

Grano Rojo

Mascarón tallado en portón de  Marsella. Casa de Emilio Giraldo. Fotografía de Evelio Aristizábal Mascarón tallado en portón de Marsella. Casa de Emilio Giraldo. Fotografía de Evelio Aristizábal

Diciembre 7/ 2014. Yo leía el blog de Manuel Cerdá, (Muro de Alcoy Alicante; 1954), un  post sobre “El culo de Sara”, ese universo con dos planetas que lo sacó de realidades infantiles y lo  condujo tras las puertas hacia los espacios infinitos de otras realidades.  No sé con claridad si dando vueltas por redondeces y bollerías encontró ese espacio sacro y por ahí comenzó su novela “El viaje”, cuya narrativa comienza con la desesperación por encontrar una botella de whisky.  

Ese momento me hizo recordar la narrativa infernal de mi primo Guillermo Salazar Gamba, quien me contó la historia del El Diablo cuando nos reunimos en la biblioteca Mario Carvajal Sinisterra de la Universidad del Valle. —El diablo durmió en mi casa, me lo aseguró el primo Guillermo, vivíamos en la hacienda Santa Elena…

Ver la entrada original 1.058 palabras más

Anuncios