Gandhi3Factores que destruyen al ser humano según Gandhi: “La política sin principios; el placer sin compromiso; la riqueza sin trabajo; la sabiduría sin carácter; los negocios sin moral; la ciencia sin humanidad y; la oración sin caridad”

En la Mojana flotaba otra crónica

Aquel día los designios en mi horóscopo eran de orden amoroso, a mi lado una mujer se quejaba y fingía a su hombre que le hacía sufrir mucho. Me miró con animosidad en los labios y dulce coquetería, destapó discreta su falda y me mostró su muslo de mulata casi al límite de sus bragas, le tapaba el otro lado a él con un pareo y él la atrajo firme y con una manotada le cubrió sus piernas con un poncho, con mirada firme me marcó los límites en el territorio de su hembra. Cuerpo bello y ojos de miel, la ansié con una distancia de treinta años y le adiviné una suplica para que la sacara de su miseria sin engañarme.

A nuestro paso chapoteó una chalupa inmensa cargada con un ciento de vacunos, la vi más grande que una tractomula, la nuestra se bamboleó y cabalgó en el río sobre el remolino del desplazamiento del agua y tras su cola de olas y espumas apareció en la otra orilla Sucre de Sucre. Recordé que ahí mismo surgió la “Crónica de Una Muerte Anunciada” de Gabriel García Márquez, publicada en 1981. Miré con ojos del año 1951 su placita de algarabía, la farmacia escasa de drogas como cuando el padre del escritor se quebró allí, en esos días sucedió aquel crimen que flota entre un suceso periodístico y una gran historia narrativa.

Recorrí la plaza y las calles, vi a Pedro y Pablo Vicario tras Santiago Nassar, escondían el arma homicida tras una columna allí mismo donde ahora estaba una canoa y cerca la una esquina de la plaza donde vendían llamadas por teléfono celular al cobro por minutos. -Necesita minutos, me saludó una morena de ojos grandes y verdes-. Tomé un café con un bollo de arroz, desayuno usual de los viajeros en esos parajes.

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Sucre – de Sucre Colombia. Población donde Gabriel García Márquez tomó la historia que dio origen a su “Crónica de una Muerte Anunciada

Luego de la parada regresó a la chalupa la mujer con su hombre, otra vez me persiguió con su mirada ansiosa de Ángela Vicario tras mi presencia de forastero cachaco recién llegado, me sentí como Santiago Nassar y palpé las cuentas por pagar en mi bolsillo, su amo me miró altanero y sentí el temor de ser otro protagonista de otra versión de la misma crónica.

Me distraje con recuerdos y la vista del paisaje deslumbrante de La Mojana. Preferí la mirada ansiosa de Any aquel día cuando recorrimos todas las calles de Roldanillo -Valle-, buscábamos los rastros de un Benítez de quien alguien nos dijo que era su padre. Visitamos quince hogares, visitamos a todos los Benítez del pueblo, abrían sus portones, nos escucharon atentos, los ojos de Any interrogantes, hablaba con gran cariño a ellos y ellos comunicaban cosas familiares con sus gestos y miradas, sabían todo o la parte más importante de la historia y no soltaron palabras.

El señor Benítez más veterano nos envió a una casa donde sentí que éramos objeto de toda la curiosidad en el centro del Valle del Cauca, tenían muchas cosas que decirnos pero preferían consultarlo a sus mayores. Quince días después Any recibió una llamada de su abuelo desde Bolívar – Valle.

Regresé a lo real de mi viaje entre Magangué y Majagual a través de torrentes y brazos del río Magdalena, incomodidad y asombro en un paraíso de garzas, patos cucharos, chorlitos y guacamayos, con otras aves y paisajes, me disolví tras la espuma de embarcaciones que navegan sobre los cuerpos de agua de La Mojana Sucreña.

Origen: Any me trajo a Gandhi y luego llegaron recuerdos de La Mojana

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