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A Tacaloa llegó el siglo XX con reloj de pulso, las horas y campanadas de la iglesia nos metieron en un tiempo medido por el capital y la productividad, tic tac en el reloj de Chepe María Estrada, cura godo de misa y olla, su señal de status y estadía nos medía las tareas y los días, ese desbarajuste monótono e igual que solo variaba el cambio de nuestro peso y crecimiento en el metro de mamá o la báscula de don Tomás Issa. Su péndulo regulador circulaba para la penitencia y la meditación, la fiesta sagrada ligada a Jesucristo; péndulo que rozaba silencios, vigilias, meditación, ayuno y abstinencia, la cuaresma era un viaje del diapasón de Chepe María que se reventaba el día de pascua.

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Semana Santa – Catedral de Tarragona

Desde el pedal de su máquina Singer mamá movía tiempo y diapasón, nos metía en los frenetismos sagrados y perversos de la gente. En la semana santa las mujeres piadosas estrenaban, unas de luto y uniforme, otras modas discretas y en pascua eran las hijas de la impiedad quienes estrenaban. Los mejores vestidos los hacían confeccionar las prostitutas de la Calle de El Morro, el taller de mamá movía un agite intenso de pedales y vueltas de boleros ornados con franjas y puntadas, pegábamos botones y lentejuelas, las damiselas querían presentarse renovadas para los hombres desenfrenados por bailar y pichar, habían sufrido su penitencia de privaciones del mundo y de la carne con promesa de ser santos para el redentor y se sentían vacíos, su incompletud se llenaba al exprimir sus culpas en la vagina sagrada del origen de la vida y el placer. Tiempo bendito en comunión católica y remojado con licor, tronado con chirrido de catres de prostíbulo.

Ese mismo péndulo volvía a reventar el hedonismo en los días de la cosecha del café.

Tacaloa también se llenó de tonos grises, regreso Hernando Ortiz y habló: recuerdos sobre sus días con cruces y estaba confundido. Su mujer no podía alisarle el corazón. Instaló una cantina en aquel lugar del cual nos desplazaron esa noche de años antes cuando nos colocaron detonantes y volaron las puertas, esquina de salida hacia Valencia, y ahí hacía sonar música tormentosa, —uno no sabe quién es quién— decía, y pensaba con el tango Cambalache, y también en la vida de ciudad con “Muchacho”, tango de Edgardo Donato y letra de Celedonio Flores.

Monica Belucci - Malena -

Mónica Bellucci es Malena – Película italiana ambientada en Castelcutó, una pequeña villa de Sicilia

En esa calle habitó su madre y regresó a su origen, nostálgico escuchaba el tango “Volver”, cantado por Carlos Gardel. Admiraba a nuestra madre, me habló de ella mientras escuchaba el tango “Malena”, y cuando le indagué por qué al hablar de ella ese tango se le vino ahí: —su mamá le hizo un vestido a una cantante de un circo que estuvo acá hace unos años—, y me recordé derretido en erotismo cuando vi a esa mujer desnuda en mi casa midiéndose el vestido, —en la función cuando se lo estrenó, esa dama canto hermoso, y también se llamaba Malena—, dijo con un aguardiente en la mano, —Son esas cosas de la música y el arrabal, el arte de su mamá en la modistería la hizo vibrar al estrenarse ese vestido y Malena nos lo comunicó a quienes la escuchamos en ese canto. Las personas que visten sus prendas, tienen la moda del cambio de los tiempos—. Pensé que somos hijos de arrabal, pero seríamos más allá de lo amargo de la violencia del siglo XX.

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