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Golconda15Los labios proféticos de Silvio anunciaban los cambios que derrumbarían el  primigenio Barrio Cuba de Pereira, —esto ya es una urbe, antes éramos valientes y un poco intelectuales, nos uníamos en la adversidad, hoy estamos pegados de los políticos para que nos consigan contratos—.  Los días noches de memorias calmantes del miedo y pensamiento progresista se hundieron entre el atafago del tránsito y la cuchilla que roe generaciones cuyos sueños son dispersos a muchos mundos.  

La taberna Golconda del barrio Cuba, fue un conversadero donde el mundo rebelde en la década final de los años 60 y los años 70 se encontraba alrededor de las mesas. Ron, música orquestada de Ray Conniff,  los Beatles, la changa con pachanga y lo mejor de bolero, tango y canciones de protesta. Se llegaba a la mesa fundido del trajín del día y el lenguaje entre sus muros levantaba.

Silvio venía de experiencias y tiempos difíciles, lo profanamos si vamos más allá, amigos y familiares lo levantaron, se unieron a él y se inventaron el sueño en  las mesas donde se calmaran los estragos de la lujuria, sin ser un sitio lujurioso, donde los pliegues de la memoria soltaran con humo de cigarrillo las tormentas de días calurosos y lluvias de las seis de la tarde. Lugar de retiro donde las conversaciones se fundieran desde las doctrinas e ideales que germinan entre la insatisfacción y el embrollo de las soledades.

Golconda. Así, simbólico el nombre para honor de la época y las luchas sociales. Y a Golconda llegaban  personajes de todo al país porque las experiencias que muchos vivieron en ese sitio iban de boca en boca, de ciudad en ciudad, de ministerio en ministerio y en las universidades; también en los sindicatos. Era la magia de la experiencia del barrio Cuba, la plataforma social que recibía a los desplazados de la violencia y donde los liderazgos populares se forjaron. Ahí llegamos jóvenes líderes de Marsella, Apía, Belén de Umbría y municipios de occidente, invitados por Ennio Quiceno, Daniel Humberto Serna, Arturo Carvajal, Fernando Brito, Leonel Quintero y Ezequiel Gonzáles y desde ahí se impulsaron las luchas campesinas, sindicatos y organizaciones viviendistas. Una generación de palabras cantadas y contadas con ron y templanza de músicas de orquesta en tocadiscos.

Monseñor Gerardo Valencia cano

Monseñor Gerardo Valencia cano

En medio de una resaca de aguardientes la noche anterior en El Páramo, sitio bambuquero sagrado de Pereira, llegó César Zabala a conocer Golconda, pidió silencio y meditó frente a la imagen iconográfica de Monseñor Gerardo Valencia Cano, el obispo rojo de Buenaventura cuyos sermones tocaron las conciencias con los curas de Golconda, un grupo de clérigos colombianos orientados por la Teología de la Liberación, heterogénea y diversa en ideas políticas, y desde ahí algunos sacerdotes radicalizaron su discurso y terminaron vinculados a grupos guerrilleros como el M19,  el ejército de liberación nacional ELN,  incluso algunos farianos. Aquellos que crearon la Taberna Golconda en el barrio Cuba de Pereira, fueron cercanos a esa experiencia y ese fue su desahogo.

Y en Golconda como templo del licor, el desfogue y las palabras, adornaba la pared principal Monseñor Valencia Cano, ahí humilde y grande, así como lo concibieron quienes se unieron para ayudarle a generar un sitio de trabajo a Silvio, se fraguaron ideas que orientaron el progreso de Pereira: las brigadas rojas del Partido Liberal, las campañas de las Juntas Acción Comunal, las coaliciones del Concejo Municipal de Pereira, las ideas sobre las obras públicas y se compartía la experiencia de la lectura del pensamiento de Marcuse, el existencialismo, la doctrina social de la iglesia, la literatura de William Faulkner y Albert Camus con los poemas de Neruda y  walt whitman.   

Ahora el sitio donde funcionó Golconda parece igual, pero no es lo mismo. El barrio Cuba ya no el Cuba fundacional, y hace falta otro lugar como Golconda, y una generación rebelde que se una a pensar y a reinventar todo el suroccidente de Pereira, cuyos líderes perdieron el norte de los idearios políticos y comenzarán a sufrir una enfermedad cuya dureza a veces ayuda pensar: la viudez del poder.

Recuerdos para completar este golpe.

Golconda, grupo de clérigos católicos colombianos orientados en la “Teología de la liberación”. Participaba el obispo de Buenaventura Gerardo Valencia Cano y la dirección   Pbro. René García. Algunos integrantes radicalizaron su discurso y terminaron por vinculados con grupos guerrilleros: el M-19, el ELN, o las FARC. Los españoles Domingo Laín Sanz, Manuel Pérez Martínez y José Antonio Jiménez Comín fueron los altos mandos del ELN.

Su primera reunión, julio de 1968 en la finca de “Golconda”, municipio de Viotá, Cundinamarca, Colombia, de ahí el nombre. Se buscó estudiar y profundizar la encíclica Populorum Progressio de 1967 del papa Pablo VI, y en reuniones siguientes analizaron la situación social, económica y política colombiana y el papel que la Iglesia Católica.

En la segunda sesión de Golconda, realizada en Buenaventura Valle en diciembre de 1968, se emitió un plan de acción que constaba de los siguientes puntos:

1) Conocer objetivamente la realidad nacional.

2) Usar un método científico para la investigación y la acción.

3) Mantener un compromiso con la acción revolucionaria en contra del imperialismo y la burguesía.

4) Mantener una perspectiva de conjunto nacional e internacional.

5) Actualizar internamente a la iglesia y liquidar su maridaje con el Estado.

6) Reprobar el capitalismo e instaurar una sociedad que eliminara la explotación del hombre por el hombre.

7) Generar solidaridad con los que luchan por el cambio urgente y profundo de estructuras socioeconómicas y políticas.

8) Rechazar la maniobra divisionista del pueblo, que hacían los partidos tradicionales.

9) Rechazar el presupuesto de guerra, que no defendía la soberanía nacional, pero si reprimía las luchas populares, para defender los intereses de la minoría dominante.

10) Unidad de acción de los luchadores populares, para crear un frente revolucionario.

11) Respaldar la denuncia con hechos constructivos y en positivo.

Datos tomados de Wikipedia.

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