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UNO

Raúl Gómez Jattin

Raúl Gómez Jattin

En esta noche de brujos y de brujildas, traigo a mi presente a un poeta que un día no aguantó la vida y el mismo se despachó. Ya en sus poemas manejó la cercanía amistosa con la muerte. 

Raúl Gómez Jattin, quién nació y murió en Cartagena, vivió en su cuerpo como un condenado al cuerpo y se liberó con su propia muerte.

El Amor Brujo

He robado parte de tu cuerpo y de tu alma
Le he tendido una celada a los recuerdos
que aquí te recuerdo ¿Recuerdas amor?

El cielo de la noche casi azul se asoma
entre tus pestañas Noche vibrátil

Una vez me fui hasta tu región de monte
enfermo de hongos y tristezas muy tristes
Y aluciné con tu imagen alta y flexible
galopando un caballo de nube Luego
venías por la tarde desde el Retiro de los Indios
en tu carruaje blanco y yo iba a pie
por la carretera Como un sonámbulo

Sonríes desde lejos como si masticaras
mi corazón entre tus colmillos

Mis palabras le quitan a tu vida muerte
Vives en este libro aunque te tengo miedo
Aunque apenas si hemos hablado Pero te amo
tanto como siempre Tanto como puedas imaginar

Y estamos lejos Como el sol del mar

DOS

Cementerio de El Parral

Cementerio de El Parral

El Poeta Pablo Neruda, nos viste a la muerte de almirante, vuela sobre los cementerios y nos mete la muerte entre las camas.

Sólo la Muerte

Hay cementerios solos,
tumbas llenas de huesos sin sonido,
el corazón pasando un túnel
oscuro, oscuro, oscuro,
como un naufragio hacia adentro nos morimos,
como ahogarnos en el corazón,
como irnos cayendo desde la piel del alma.

Hay cadáveres,
hay pies de pegajosa losa fría,
hay la muerte en los huesos,
como un sonido puro,
como un ladrido de perro,
saliendo de ciertas campanas, de ciertas tumbas,
creciendo en la humedad como el llanto o la lluvia.

Yo veo, solo, a veces,
ataúdes a vela
zarpar con difuntos pálidos, con mujeres de trenzas muertas,
con panaderos blancos como ángeles,
con niñas pensativas casadas con notarios,
ataúdes subiendo el río vertical de los muertos,
el río morado,
hacia arriba, con las velas hinchadas por el sonido de la muerte,
hinchadas por el sonido silencioso de la muerte.

A lo sonoro llega la muerte
como un zapato sin pie, como un traje sin hombre,
llega a golpear con un anillo sin piedra y sin dedo,
llega a gritar sin boca, sin lengua, sin garganta.

Sin embargo sus pasos suenan
y su vestido suena, callado como un árbol.

Yo no sé, yo conozco poco, yo apenas veo,
pero creo que su canto tiene color de violetas húmedas,
de violetas acostumbradas a la tierra,
porque la cara de la muerte es verde,
y la mirada de la muerte es verde,
con la aguda humedad de una hoja de violeta
y su grave color de invierno exasperado.

Pero la muerte va también por el mundo vestida de escoba,
lame el suelo buscando difuntos;
la muerte está en la escoba,
en la lengua de la muerte buscando muertos,
es la aguja de la muerte buscando hilo.

La muerte está en los catres:
en los colchones lentos, en las frazadas negras
vive tendida, y de repente sopla:
sopla un sonido oscuro que hincha sábanas,
y hay camas navegando a un puerto
en donde está esperando, vestida de almirante.

TRES

dia-de-muertos

Y Julie Sopetrán, de la provincia de Guadalajara, tan mexicana y tierna, nos la regresa como gran invitada del día de difuntos, ya no es la muerte misma, son nuestros difuntos porque somos una familia extensa que llega y crece en este mundo, se va y regresa tras la muerte.

Los que se han ido están acá tan presentes como los personajes de Juan Rulfo en Pedro Páramo.

Apegos

La muerte viene a comer
aquello que le gustaba,
y también quiere beber
lo que en vida emborrachaba.
Cuando algo gusta no acaba
los muertos nos lo confirman,
pues volviendo reafirman
que el alma en el cuerpo estaba.

CUATRO

Nicanor Parra

Nicanor Parra

Y el chileno Nicanor Parra, además de su “Gracias a la Vida”, nos trae la muerte a su puerta en un escenario de farra erótica.

El Poeta y la Muerte

A la casa del poeta
llega la muerte borracha
ábreme viejo que ando
buscando una oveja guacha

Estoy enfermo – después
perdóname vieja lacha

Ábreme viejo cabrón
¿o vai a mohtrar I’hilacha?
por muy enfermo quehtí
teníh quiafilame I’hacha

Déjame morir tranquilo
te digo vieja vizcacha

Mira viejo dehgraciao
bigoteh e cucaracha
anteh de morir teníh
quechame tu güena cacha

La puerta se abrió de golpe:
Ya – pasa vieja cufufa
ella que se le empelota
y el viejo que se lo enchufa
Estoy por todos tus huesos
flaquita de mis amores
con tu sonrisa burlona
y el sombrero lleno flores.

CINCO

C7C

Catrina. Dibujo de Guadalupe Posada

Y Ángel Reyes Burgos, quien dice vivir en la mejor ciudad del mundo, nos regresa a México para presentarnos a su Catrina.

Mi Flaquita Catrina

Aunque naciste en México
tu quisiste ser francesa
y te pusieron ese sombrero
que llevas en tu cabeza.

El señor Guadalupe Posada
te dio esa simpatía
para que griten la gente
que por ti se morirían.

Yo te amo mi flaquita
y muero por tus huesitos
pero no me lleves ahora
déjame seguir vivito.
Ya llegará ese momento
en el que por tus huesos muera
y llevándome contigo
estaré siempre a tu vera.
Veras que bien lo pasamos
con el mismo satanás
riendo a mandíbula batiente
por toda la eternidad.

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