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Hoy Comparto este documento escrito por nuestro paisano de Marsella

Jorge Emilo SierraPor Jorge Emilio Sierra Montoya (*)

 


La tierra está gravemente enferma, advierte el Papa Francisco en las primeras líneas de Laudato Si´, conocida en el mundo entero como La Encíclica Verde. Es decir, la tierra está muy mal de salud, en estado terminal y, para colmo de males, no se encuentra en sala de cuidados intensivos, donde debería estar. ¡La muerte la acecha por todos lados!

Sí, nuestra “casa común” está en peligro de muerte, desde el suelo y el agua hasta el aire y los seres vivos en general -¡incluidos nosotros, los seres humanos!-, en medio de una destrucción sin precedentes de la naturaleza, según confirman las evidencias diarias que todos tenemos y que múltiples investigaciones científicas han comprobado.

En efecto –anota el Pontífice, cuyos pasos seguiremos en este artículo-, el mundo entero es víctima de la contaminación por gases tóxicos de la industria, medios de transporte nocivos, productos químicos en la agricultura y residuos o desechos que lo han convertido -dice, para sorpresa de muchos- “en un enorme depósito de porquería”.

Y, lo que es peor por tales circunstancias, padece un calentamiento global (¿fiebre intensa?), fenómeno sobre el cual afirma sin rodeos que “hay un consenso científico muy consistente”, lejos de poderse ver ahora, “con desprecio e ironía, sus predicciones catastróficas”.

Quien niegue, pues, el cambio climático, es sólo por razones económicas o políticas, sin fundamento. Ahí están, como pruebas, la generación masiva de gases de efecto invernadero (anhídrido carbónico, metano y óxido de nitrógeno, entre otros) por el uso intensivo de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas, en su orden) y por la deforestación.

Sus efectos, que observamos por doquier, son devastadores: deshielo de glaciares, extinción de miles de especies vegetales y animales, agotamiento de recursos naturales como el agua, pérdida de biodiversidad, destrucción de ecosistemas y, sobre todo, enormes daños a la salud humana, en nosotros mismos, quienes no tardaremos en pasar a cuidados intensivos.

“El cambio climático es un problema global con graves dimensiones ambientales, sociales, económicas, distributivas y políticas, y plantea uno de los principales desafíos actuales para la humanidad”, observa el Papa. ¿Habrá alguien todavía -cabe preguntar- que lo ponga en duda?

Todos somos culpables

dt.common.streams.StreamServerVistas las causas de tan profunda crisis ambiental, ¿cuál es la primera, la principal, que debe enfrentarse para resolver el problema desde el fondo, cortándolo de raíz? La respuesta del Papa es clara: el hombre, el ser humano, quien ha hecho las citadas acciones que contaminan y devastan el planeta (industria, transporte, deforestación…), llevándonos al borde de la extinción. Nosotros somos los culpables, mejor dicho.

Sólo que su análisis va más lejos, llegando hasta los temas esenciales. Pone el dedo en la llaga, sin duda. Como cuando ataca el uso indebido de la ciencia y, en especial, de las tecnologías en el marco del llamado “paradigma tecnocrático” que supera con creces el “desarrollo del ser humano en responsabilidad, valores, conciencia”.

Dicho paradigma -señala en tono crítico- lleva a riesgos peligrosos como la manipulación genética y se impone en el plano académico, científico, pero también en la economía y la política, donde importan apenas los beneficios económicos, dejando a un lado los perjuicios (a la salud, recordemos) y riesgos como la extinción de la vida en el planeta, nada menos.

Lo anterior conduce, además, al “antropocentrismo moderno”, al culto absoluto del poder del hombre sobre la tierra, a hacer con ésta lo que nos viene en gana, a usarla y tirarla en esa “economía del descarte”, fruto del consumismo que muestra, en definitiva, la falta de auténticos valores en el ser humano.

“Mientras más vacío está el corazón del hombre, más necesita objetos para comprar, poseer y consumir”, sentencia.

Eso expresa, a su vez, una tremenda injusticia social, tanto porque los más débiles, los más pobres, son los que más sufren tan penosas consecuencias, como porque hay hechos específicos, dramáticos en grado sumo: la tercera parte de los alimentos producidos se desperdician, mientras hay una excesiva concentración del consumo de recursos en las naciones ricas, indiferentes a que el resto ahora y en el futuro no tengan con qué sobrevivir.

Hay, en fin, desempleo creciente por la tecnología, exclusión y fragmentación social, más violencia y narcotráfico, pérdida de identidad cultural e inequidad en la disponibilidad de servicios públicos, circunstancias que se muestran a diario en los medios de comunicación.

Un panorama nada tranquilizador. ¡Es apocalíptico!

La revolución cultural

enciclica-laudato-si ¿Qué hacer? Al respecto, el Papa hace propuestas concretas, específicas, de urgente aplicación, basado en la ya centenaria Doctrina Social de la Iglesia y, como resulta apenas obvio, en creencias religiosas, de honda espiritualidad, que van desde la propia intervención divina hasta la fe y la esperanza en que la bondad del hombre se terminará imponiendo para salvar al mundo. Veamos, entonces, las acciones que deben emprenderse.

Para empezar, el cambio gradual de las tecnologías contaminantes por tecnologías limpias, frenando la emisión de gases de efecto invernadero, para lo cual se precisa de acuerdos al más alto nivel político y económico, donde las grandes potencias hagan por fin lo que no han querido aceptar hasta el momento en las cumbres mundiales del Medio Ambiente.

Ello implica, por tanto, diálogo entre los pueblos, en la humanidad representada por sus máximos dirigentes, para impulsar políticas nacionales y locales en tal sentido que conduzcan, en la práctica, al ahorro de energía, manejo adecuado de residuos, reciclaje, protección de especies, agua potable para todos, protección de bosques naturales, agricultura sostenible y diversificada…

Y hay que tomar el toro por los cuernos. Se requiere, en su opinión, cambiar el actual modelo de desarrollo global (fundado -como señalamos arriba- en el paradigma tecnocrático) por un “desarrollo humano y social más sano y fecundo” que comprende, a su vez, reformas educativas y en los estilos de vida, las formas de producción y los hábitos de consumo.

Que haya, en definitiva, una verdadera “revolución cultural”, donde se dé la mayor importancia a la ecología, a la protección y el buen uso de los recursos naturales, partiendo de un principio fundamental, digno de repetirse: “No habrá una nueva relación con la naturaleza, sin un nuevo ser humano”.

Una ecología que, además, sea “integral”, integrada ante todo a la cuestión social, conociendo de antemano la estrecha relación entre los sistemas ambientales y los sistemas sociales, habiendo sido estos afectados en gran medida por la crisis de aquellos.

“Lo que hay es una sola y compleja crisis socioambiental”, observa el Pontífice, quien propugna finalmente por una “ecología social”, lo cual nos acerca a temas centrales de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE).

Relaciones con la RSE

ecologia papa franciscoOjalá que el reciente plan ambiental, de Energía Limpia, anunciado por el presidente de Estados Unidos se lleve a feliz término, presionando incluso a que China le siga los pasos. Si así fuere, habría razón para el optimismo por atenderse así a uno de los cambios estructurales reclamados por Francisco en su Encíclica. Amanecerá y veremos, según suele decirse.

Por lo pronto, insistamos en que este documento pontificio, inscrito -como hemos señalado- en la Doctrina Social de la Iglesia, se centra en asuntos propios de la Responsabilidad Social Empresarial, nada extraño por cierto si recordamos que este modelo de gestión corporativa tiene un gran fundamento cristiano, aunque muchos no quieran aceptarlo.

El Papa, en efecto, reclama un trabajo digno, con justicia social, principio básico de la RSE al defender los derechos humanos y laborales, mientras considera que el cuidado del medio ambiente es “responsabilidad de todos”, en tácita alusión a la responsabilidad ambiental que hoy forma parte indisoluble de la sostenibilidad, concepto que además se define como suele hacerse en nuestra área de estudio.

“La noción del bien común incorpora también a las generaciones futuras”, anota para concluir con una afirmación que compartimos:

“Ya no puede hablarse de Desarrollo Sostenible sin una solidaridad intergeneracional”

Solidaridad, sí, que es el valor supremo de la RSE, como lo es del Cristianismo en relación especialmente con las personas más necesitadas.

“Todo planteo ecológico -dice al hablar de la Ecología Social- debe incorporar una perspectiva social que tenga en cuenta los derechos fundamentales de los más postergados”, tesis que precede a los criterios católicos, universales, respecto a que la propiedad privada no es un derecho absoluto e intocable sino que tiene una función social, orientada al bien común.

Por último, está el tema de la educación, obviamente con énfasis en la educación ambiental, sin olvidar que muchas empresas y organizaciones como las universidades tienen su foco de responsabilidad social en el plano educativo, otra afortunada coincidencia de la Encíclica con la RSE.

Dios quiera que el sector empresarial, a lo largo y ancho del planeta, se sienta aludido y actúe en consecuencia…

 
(*) Director de la Revista “Desarrollo Indoamericano”, Universidad Simón Bolívar (Barranquilla, Colombia)

  Experto en Responsabilidad Social Empresarial, tema sobre el que ha publicado tres libros: RSE: Lecciones, casos y modelos de vida, Nuevas Lecciones de RSE y Curso Básico de RSE.

 En la actualidad es Asesor en Responsabilidad Social de la Universidad Simón Bolívar, donde también dirige el Observatorio de Responsabilidad Social, la Colección bibliográfica RSE-RSU y la revista Desarrollo Indoamericano, una de las más importantes publicaciones sobre temas sociales en América Latina.

 Fue Director de “La República”, Primer diario económico, empresarial y financiero de Colombia, así como del Instituto Latinoamericano de Liderazgo. Es colaborador de importantes publicaciones nacionales y extranjeras.

 Twitter: @rseconsultoria

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Descargue aquí el documento completo de la enciclica verde

http://hilodirecto.com.mx/llama-francisco-a-revolucion-verde-contra-el-sistema-economico/

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