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Obra del maestro Julio Villada de Marsella

Obra del maestro marsellés Julio Villada.

 

El Planeta y los países necesitan dar menos importancia al crecimiento económico e impulsar con ahínco el “Crecimiento Verde”. Esta estrategia significa fomentar el crecimiento y el desarrollo económico y al mismo tiempo asegurar que los bienes naturales continúen proporcionando los recursos y los servicios ambientales de los cuales depende nuestro bienestar.

Existe un verbo del castellano que expresa mejor que todas las palabras la acción de cuando brotan las hojas de los árboles: hojecer. Es un vocablo antiguo, poco usado, lo conocí en un texto de alguien a quien le gusta mucho porque es una palabra rotundamente descriptiva y a la vez que poética.

Hojecer es una señal inequívoca del ritmo cíclico de la naturaleza. El árbol caducifolio que hojece de nuevo en primavera encarna el símbolo de la vida en el continuo fluir dinámico de las estaciones, en el ritmo permanente de muerte y regeneración.  

No cual sería esa palabra para cuando las personas decaemos, se nos secan los sueños y entramos en un estado de letargo, a veces doloroso y vago, hasta cuando renacen y se reinventan  los sueños, la afirmación del ser y del sonar, personar es ser persona. Hay momentos de la vida cuando es necesario inventarnos nuevas formas de personar. Y ¿Cómo describir una manera de personar y hojecer?..  Rehacernos como los árboles que rehacen su follaje. También los psicólogos hablan de la resiliencia esa capacidad de los sujetos para sobreponerse a períodos de dolor emocional y situaciones adversas, incluso salir fortalecido.

Pereira

El círculo del cielo pereirano mide mis temores

su arrabal es reflejo de nuestros desencuentros.

Se fragua un mundo con pañuelo y calores de junio

 

Desde mi ventana en Marsella veo constelaciones

el olor de naranjas pone en mí el cielo esperanzado

saboreo añejo de mango dulce y olor de piel canela

 

Que mi mundo es loquísimo y a veces ando dando tumbos

estrella tras estrella, luna de mandarina planetas de basalto

camino el territorio de los sueños y arreo tras mis brinconas huellas

 

Ven sabiduría a iluminarnos

sin frió, sin calor y sin condena

 

Explícanos los cambios del planeta,

la trampa de los climas con beso de borrasca

la tristeza que quema con polvo de estrellas.

el sufrido mal de amores verdes trasnochados

la columna roja del último beso sin saliva

sin sostenes en agua de colores con perfumes.

añop

Cantan las voces de los meteorólogos

 

 

anuncian con arpas de profetas

el hielo que se funde en polo norte

corrientes que enamoran al agua rebanada

huracanes que rebasan las orillas de las islas

 

Cántale  al amor lacustre con sedimentos negros

Acaríciale en días de sequías con zarzas y espinas

Sosiégale en su tarde con el rayo lejano

ámale en tierra herida con su fuerza y relámpagos.

 

Abrázala en sus noches con tu plasma atada con truenos de los dioses.

 

Alerta a tu ciudad conectada con la lluvia del planeta.

 

Espíala con mirada de burlón y bestia con diadema

fisgonéala  desde la ventana que no te corresponda

Cierra la rendija de tus ojos con ansiedad profunda

ve la humedad perenne de su piel y pensamiento

la noche gotea y gotea con ella  ausente en los andenes

viene empapada  y canta con el bullicio del invierno

 

Verano lento con toda tu alegría en la prueba de fuego

cámbiale el cotidiano ejercicio del tiempo afanoso de ciudad

apaga los gritos en campos arrasados por el fuego del planeta

 

En tu nacimiento la tierra te conoce y eres vida planetaria

¿la cuidaste? ¿Aprendiste a conocerla?

también vives del cuento con baño en la piscina y comida de empanadas

y una llave en bidet que gotea polvos de tubos vacíos

 

 

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