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Tomé de la Biblioteca Departamental Garcés Borrero la historia de Amparo Arrebato, invité a la Teresa del pintor y escultor Hernando Tejada como imagen destacada y ahí está Cali. Hace cincuenta años los residentes caleños no éramos un lujo de la riqueza pero si del goce pagano. Bailábamos con rubias calentonas y negras de sabrosura. Contábamos con los dedos las horas de la espera para el bailoteo y teníamos reinas plásticas y auténticas que llegaban a la feria de la caña.  

Amparo Arrebato, alegría de agua pura

el goce pagano de la salsa caleña en su paso,

que punteó las pisadas hacia el purgatorio

y coloreó el arco iris de la sucursal del cielo

con luz de miradas en pista de baile.

 

Con filing caleño, con violín y flauta  

geometría abstracta,

sus piernas al viento de levitaciones.

 

La más famosa bailarina de salsa caleña era un bombón que todos  admiraban; el futbolista Jairo Arboleda la amó de amistad cuando vivió en casa de ella, Cali era fútbol y salsa en discos de treinta y tres revoluciones, pero en las fiestas los hacían sonar para un bailado de cuarenta y cinco revoluciones.

Imagen

Amparo Arrebato, junto a demás bailarinas de salsa. Ella al centro. Colección escenario patrimonial fotográfico y fílmico del Valle del Cauca. Autor Linort del Diario Occidente de Cali.

A Jovita Becerra Feijó, quien también era un personaje popular de la cultura caleña, reina de los estudiantes, Amparo Ramos Correa la acogió en su casa, así era “Amparo Arrebato”. La más popular de la feria de Cali, famosa por sus pasos de baile; incluso Dámaso Pérez Prado la invitó a formar parte del grupo de bailarines de su orquesta, ella no aceptó y ese cuento se regó de calle a calle. Años después Richie Ray y Bobby Cruz le dieron renombre cuando le compusieron la canción “Amparo Arrebato”.

Un día de la Feria cruzó el Puente Ortiz

toda paso e salsa 

en el río Cali hervían las aguas,

soles de Juanchito ardían en la calle,

 aire del Pacífico, frescura de charanga.

  

Amparo giraba en un bugalú

paso a paso viene con una chachachá

mil pisadas y un repaso de tokorobongo

vuela en bailoteo y tumbadora dura,

meneo de maracas con flor del naranjo,

 

Mil voces volteaban en la rueda de los acetatos,

en escenario loco mecía su trompo,

Rey Barreto, Richie Ray, Boby Cruz, 

melodías de acelere

bestial sonido tierno,

agua de lulo y ron con limonada .

 

Y escribe Henry Holguín en un blog donde dice que el que tenga miedo que se compre un perro: “Siempre surge un funcionario, ebrio de poder, que considera vergonzoso que los caleños bailemos, cantemos y gocemos con el ritmo sincopado de la salsa. En esos lejanos sesentas era Rodolfo Aicardi y demás paisas llorones quienes trataban de imponernos su ritmo lamentable. Pero, al mismo tiempo, en una discoteca perdida llamada “El Columpio” un dj de la época sintió urgente necesidad de ir al baño y, como era costumbre, puso en el “picot” un Long play colocando la aguja al inicio de un tema lo suficientemente largo como para permitirle su licencia física: “Micaela”. Pero se equivocó al marcar la velocidad y lo puso en 45 en vez de 33. Cuando estaba agradablemente sentado en el baño, escuchó el coro cantando “!! ayayay Micaela se botó ¡!” con una voz un tanto meliflua y se dio cuenta de su error. Acabó lo suyo como pudo y salió corriendo temiendo la puteada de los bailarines pero encontró con sorpresa que la gente estaba bailando el disco de 33 en 45. Allí nació la salsa caleña, con un ritmo mucho más rápido que el puertorro, lo que origina el baile rapidísimo en el que ni se ven los pies y que transforma al bailarín caleño en un fantasma que flota sobre la pista con su sonrisa iluminada. Por eso, cuando vinieron por primera vez Richie Ray y Bobby Cruz a la Caseta Panamericana, la primera noche la gente no les cogió el paso. Por que tocaban en 33 y los caleños estábamos ya acostumbrados a bailar en 45. Con Humberto y otros locos les explicamos el problema y a la mañana siguiente esos otros dos locos – ni Richie ni Bobby aguantarían una hora en el sofá con usted, querida doctora -se fueron para Juanchito, conocieron a Amparo y escribieron el Amparo Arrebato que la negra hermosa bailó esa noche en la Panamericana junto con 20 mil caleños emocionados”. 

 

Guarachera galante con roce cadente,

sorbete de caña y corazón canela,

tenía sus piernas de comba latina,

pies de piano en jazz.

 

Amparo arrebato percusivo 

centraba la orquesta y sus pasos detrás,

golpeaban baldosas pasos tras  bongós

con repique y timbre de los campanarios.

 

Bailadora ensueño,

son de Cali y rumba,

trompeta y trombón, el güiro percuta,

el ritmo bongosero solo se acelera, 

gosá que la Torre Mudéjar palpita

pasá por el parque con tu  pique y vuelo

mirá las palomas en ronda latina. 

 

Cali sentimiento, dulce amor al viento,

 virá en Cristo Rey, bailá  el aire en loma

 muévete en el swing con tus pies contentos,

con flauta y violín planean tus zapatos

platillos, timbales puntean tus tacones

caracola y piña en lulada contenta 

mujeres de ritmo y pulso en la descarga

locas con sus pasos, conga y batería.

 

Noches cien sonidos, cielos con estrellas.

Cerros de Cristales.

Trombones divinos mecían tu falda, 

ensartos del viento de los trompetistas

pulían tus tacones.

 

Aspas de tus brazos le dieron cadencias al giro del pulpo,

flequeaba tu ruedo

brisa sur a norte, al este y oeste,

luces de naranja, rones negros negros,

percusión caribe,

arriba y abajo, ruido tras el ruido

con viento y timbal, madera de toque.

 

Las luces de Cali brillaron tu hebilla

guayabas maduras

Valle en radiaciones

copas de aguardiente

tus zapatos blancos pisaron las calles tan limpias

barridas con pie y zapateo de charanga

Amparo Arrebato la baila

tiene sus secretos y no hace vudú

otros con lumbago y ella en primavera

 
Amparo vivió hasta sus cincuenta y nueve años con sus pasos de baile en disco de treinta y tres, acelerada  a cuarenta y cinco revoluciones que volvieron su corazón un colador. Mirá ahora una extracto de una entrevista a  Amparo Arrebato 
una publicación por ORGULLOSAMENTE CALEÑO.
 
 
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