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Hacia la Macarena -Meta

Hacia la Macarena -Meta – Guillergalo

1

 Anochecí con ansiedad en la mirada

y jugué la vida en tela blanca,

a lado una amiga de cristal y su lado de tensiones.

Tiré mi suerte, perdí el abrigo de delirios,

malgasté de su bolsillo el mundo que no quise,

salió con unas alas que jamás había usado,

brillaron sus anillos y sus ojos abiertos.

 

2

 Malabareaba entre todas estas cosas,

guerreaba en carreteras con torbellino y ríos,

aviones y oficinas cercadas por burócratas,

y sobre mí el poder capitalino,

su ralea aglutinada,

malestares me acosaban,

señoríos de tierra, vacíos de polvo.

 

3

Sin amigos y uno no se encuentra,

sin la luz que complica la vida espiritual,

metarrelatos que cruzaron mis rejas de la luz,

la llamas inextinguibles que me acorralaron,

me desprendí de todos ellos entre la luz nocturna,

sopla brisa, silencio, luces en el camino.

 

4

Liberado del pensamiento malo,

colgué trabajos y todas estas piedras

de cara el muro me acogía a vivir con poca plata,

a sumar pormenores y gobernar las deudas,

auné palabras y tiempo en las conversaciones,

y llegaron los amigos cargados con su tiempo

también llegó el silencio que anuncia las palabras.

 

 5

 Descifré lo que no es nada,

la idea de reinventarnos,

el nada es todo lo que es y me dejó empezar,

la hierba mala enmudecía, se marchitaba al paso,

me llamaban las infinitas cosas diminutas,

para mostrar que soy lo que son mis hechos,

a mitad de mi camino, la canción de la noche.

 

Me llamaban al espejo de las cosas ingenuas,

la tarde como imagen, el consuelo del color,

el silencio entre el miedo y la memoria,

entre la frondosidad mi árbol arraigado,

la noche que arrulla mi ciudad,

sus calles que persisten entre su movimiento,

ideales bajo sus nubes de oro y de miseria.

 

 6

Seguí el camino y me regresé a empezar,

sembré palabras, me llamaron los colores,

mi ser libre de sueños fulgurantes,

las palabras germinaron en el habla sencilla,

empieza a amanecer, oigo cantar, llegan los colibríes,

sabré si he de ser menos, átomos de mi sangre,

y espero no desmoronarme hasta la muerte.

Varado en La Macarena

Varado en La Macarena – Guilergalo

 

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