Etiquetas

, , , , , , , , , , ,

Chiva típica para viajar a zonas rurales de PereiraCerramos el almanaque de agosto cuando Pereira, mi ciudad, cumple 150 años, un cruce de caminos donde me reconocí algún día entre esa música de guitarras con acordes que se han quedado dando vueltas entre un remolino de tiempo de colonos, siempre suenan bellos los bambucos.

Desde ese mismo tiempo caía y rebotaba entre callejones el arrabal y la música del despecho que tanto odiaba don Gonzalo Vallejo Restrepo, esa misma que tanto aman los pereiranos que vinieron de todos los caminos.

Y cuando veníamos de Marsella y la chiva de escaleras paraba en la fonda de Combia, oí otros acordes y me busqué en el folclor de México con ese sentimiento que expresa un poema, porque esta tierra de Pereira es auténtica latinoamericana con música romántica y afrocaribe de salsa y boleros, hay eventos de “Poesía Luna de Locos”, rock, Jazz, tango  y música clásica de bandas.

Son palabras de Octavio Paz:

“Así como del fondo de la música brota una nota
que mientras vibra crece y se adelgaza
hasta que en otra música enmudece,
brota del fondo del silencio
otro silencio, aguda torre, espada,
y sube y crece y nos suspende
y mientras sube caen
recuerdos, esperanzas,
las pequeñas mentiras y las grandes,
y queremos gritar y en la garganta
se desvanece el grito:
desembocamos al silencio
en donde los silencios enmudecen”.

Monumento del viajero - Pereira.

Monumento del viajero – Pereira.

Y detrás el ruido, el afán, la piel de la gente, errabundos que nacen, llegan, se van y regresan, están aquí y en todas las partes del mundo, buscan su liberación y están atados de sí mismos y de los suyos con abrazos que no son suficientes; por eso, sonríen, saludan y reparten su cordialidad en las calles más frías y lejanas del universo.
Las mujeres pereiranas son abiertas en el mejor sentido, luchadoras, inteligentes, piensan libres y son devotas a sus creencias, leales; aman vestirse bien, aunque no sea en la moda del momento siempre están elegantes. Ellas y ellos trabajan duro, inventan el trabajo aunque sea en la casa, en el rebusque de la calle y con los vecinos, los oficios más insólitos.
Acompaña lector la marcha por la dignidad de las mujeres pereiranas porque son valerosamente auténticas, son autónomas, aunque hay quienes quieran crear de ellas una imagen fatal.
También el poeta mexicano Octavio Paz con este poema parece describir esas formas de ser:

 

Toca mi piel

Toca mi piel, de barro, de diamante,

oye mi voz en fuentes subterráneas,

mira mi boca en esa lluvia oscura,

mi sexo en esa brusca sacudida

con que desnuda el aire los jardines.

Toca tu desnudez en la del agua,
desnúdate de ti, llueve en ti misma,
mira tus piernas como dos arroyos,
mira tu cuerpo como un largo río,
son dos islas gemelas tus dos pechos,
en la noche tu sexo es una estrella,
alba, luz rosa entre dos mundos ciegos,
mar profundo que duerme entre dos mares.

Mira el poder del mundo:
reconócete ya, al reconocerme.

En mi ciudad las puertas se abren y no se cierran, entra el aire del valle y la montaña, mercancías de todos lugares, hay oportunidades para estudiar, aunque las fuentes de trabajo parecen limitadas en un pasillo interminable de economías sólidamente inestables. Pero no inestables las personas de esta tierra, lo que no está aquí se busca en cualquier parte, se trabaja allá y ese otro espacio también es pereirano.
Marcha de Los Espejos - Fotografía del diario La Tarde

Marcha de Los Espejos – Fotografía del diario La Tarde

Anuncios