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Este libro fue presentado en el mes de noviembre de 2012. Una crónica desde un continuo de conversaciones con protagonistas, familiares y personajes que vivieron en Chinchiná, Marsella, Cartago y Cali. Trasmite consultas en genealogías, legajos parroquiales y notariales, grabaciones memoriales, notas de prensa de la época, mapas, escritos de los historiadores que se mencionan, entrevistas y diálogos. Respeto la intimidad y memoria grata a quienes testimoniaron asuntos que contaron, aunque prefieren ser actores ocultos en la historia.

SIN DIARIO NI CUADERNO

Tempo, tempo, tempo…

Ni diario, ni cuaderno de proverbios familiares, ni anecdotario escrito, las palabras rodaban de generaciones a descendencias, historias y versiones cortas, tenues y visibles.

 Un cielo de Marsella – Chinchiná con palabras del paraíso, resucita cuerpos y salva almas con la desesperanza de santos promeseros. El empedrado frente a la casa amaneció taconeado de pisadas de procesión y martilleo de oraciones. La otra noche traqueteó con balas bandidas en el portón, cualquier matón. Chuchi Sierra engrasa su pistola con bálsamo para unción de los moribundos. Patepalo unta la punta de un cuchillo con saliva venenosa de víbora, El Guatín se pavonea con su pistola hechiza, El Diablo refuerza su leyenda de impenetrable a las balas porque usa chaleco metálico y hervido en agua bendita. Campanas llaman a réquiem.

Desprotegidos bajo las cobijas, más prometía el sol cuando sonaban timbales y chicharras. Sobrevivimos con venta de obleas y esa luna de marzo que iluminó la ruta de Cali. Quedaron árboles con nidos, casas que ordenaron las abuelas, las tías cerraron puertas en espera de un regreso con preguntas sobre sucesos en sus espacios y detallaron sus historias. Volvimos de colegio con notas adjuntas de épocas y lugares, andar por el aire no es volar sino deslizarse en el límite entre el suelo y el abismo y sin fumar la hierba para construir historias.

Matusalén el caballo del abuelo

Matusalén el Caballo del abuelo

Matusalem

Matusalén, caballo del abuelo, quedó en Granizales. Terminó sus días sin cansancio, con certeza de recuerdo para descendientes, un día sacudieron trapos para espantar moscas de su lomo, lo asearon para recibir el fundillo de una jovencita que aprendía a montarlo con amor a los animales, se nos desvaneció por los caminos de Granizales donde Marco Tulio Gamba, nuestro tío, lo acariciaba con Tulito el primo en sus últimos días. También Cucho, el perro criollo que nos guiaba, se nos perdió en su propia leyenda.

Álbumes de antiguas fotografías fueron escalones, discos de acetato revelaron bambucos, tangos, boleros antillanos, baile de nueva ola con balada, salsa y rock, melodías que abrieron sus brazos y marcaron fechas para remontarnos al pasado y gozarlos perpetuamente. 

Nos ayudaron a crecer familiares de Cali, compradores de barquillos, maní, obleas y delicias que fabricamos, nos impulsaron los proveedores y empresarios de almacenes de cadena, nos creyeron, están en nuestra memoria, afianzaron la fe en nosotros mismos, la vida se camina de la mano de una cadena de afectos. 

Y llegó este documento. Un soplo con carácter firme que sospecha de atavismos y desata energías liberadoras. Que nadie lo lea sin la intención de reinventar su vida.

Congal

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