Etiquetas

, , , , , ,

Recién llegados al Valle del Cauca, la gente exponía cuentos de “Riverita”, peluquero famoso de Cali, no por maricón sino por mentiroso, entretenía a sus clientes con relatos de sus aventuras, narraba cuando peleó con tres leones y una  leona colimocha en su Safari en el África.

 Hablaba de su gran fama en aquel viaje en verano europeo cuando visitó El Vaticano, presenció un desfile cardenalicio y un prelado colombiano le presentó al Santo Padre,  “Riverita” dizque acompañó al Papa Pablo VI durante 18 kilómetros desde Roma a Castengandolfo.

Días después se vio nuevamente con el jefe de la iglesia, iba en su silla pontificia, alzado en andas por ocho de sus guardias suizos ataviados con ese uniforme pintoresco, diseño de Leonardo Davinci en 1505. Riverita decía: —el pontífice romano me reconoció entre la multitud y me senté a su lado en el trono pontificio—; entonces, la multitud que se agolpaba a su alrededor se quedaba observándolo con asombro, lo miraban, lo reparaban bien, y decían: “¿Quién será ese viejito de bata blanca, canoso y con gorrito que llevan allá con Riverita?”.

Silla de Peluquería – Cali años 60

Y por sus relatos exagerados y fantasiosos,  algunos clientes  le replicaron: —Eso es pura paja, dejá de ser tan embustero “Riverita”—. Él se ponía rojo, detenía la peluqueada, miraba  inflamado de  ira al atrevido contradictor y con indignación sulfurada decía: —entonces váyase a que lo motilen a otra parte— y sacaba al parroquiano de la silla con la motilada empezada, trasquilado.

 La moda sicodélica trajo nuevos peinados, un joven le mostró uno atrevido en la revista Life al lado de una fotografía de Marilyn Monroe en posición de gata excitada.   —Oiga Riverita, por favor, hágame este corte—.

Riverita lo miró, le pareció un estilo muy fuera de la órbita caleña y dijo. —oiga joven, ¿quién es el peluquero, Usted o Yo?— el otro lo miró con curiosidad —Pues Usted Riverita— Y un silencio corto: —entonces déjeme. Nada de instrucciones, yo sabré como lo motilo. Tranquilo que quedará más atractivo que con ese corte de maricones—. Entreténgase ahí con la foto de la monita y sea macho.

Riverita el peluquero mentiroso, fue uno de los primeros personajes que visitaron nuestra casa en el Barrio Boyacá, recién llegados como desplazados a Cali. Lo hizo cuando a María Teresa se descompuso un pie al bajarse de un bus Papagayo, llovía, el barrio inundado, el conductor arrancó sin percatarse que aún  descendía, cayó al pantano donde resbaló y se torció el pie.

 Papá fue a buscar un componedor, el primer sitio que encontró en Santa Elena tenia un aviso aterrador como otro igual en Pereira, “El Bramadero”, salió de ahí.

Le encomendaron ir a la carrera octava con calle dieciocho frente al teatro Sucre: —ahí trabaja un peluquero que compone a los que se tuercen o dañan—. Como era la usanza en Marsella. Resultó ser Riverita y le pidió el servicio.

—Espéreme  don Juan que termine tres motiladas y nos vamos, yo le arreglo la muchacha—, en medio del dolor Maité debió escucharle  tres mentiras antes que el peluquero se cambiara y con actitud de sobandero componedor de huesos la atendiera. —Siéntese aquí señorita— Y la agarró con estirones y masajes a lo largo, estiraba más y más y el dolor se apresuró, ella le dijo que le dolía mucho más el pie cuando se lo halaba y le hacía las sobas con esa pomada verde. Riverita para calmarla le dijo: —mijita, consuélese Usted misma, cántese los arrayanes….

Más de Riverita desde Cali Bacana en facebook

Anuncios