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Socorro2Ayer te imagine como siempre, entre la madrugada y la verdad con cielo de hierro del calor caleño. Un año marcaba tu  distancia entre niña y mujer de rostro preocupado.     

Ayer recordé tus años como un pozo de memorias, plenitudes pulcras, impactos imprevistos con envidias, problemas que aportan mezquindades. Y tu fe entre los pañuelos de nuestro padre.  

Ayer pensé tus años con cansancios en la nuca y tus hijos fieles como siempre, penetran tu alegría; nuestra vida con hendijas de amor y de hermandad y el día es uno menos para inventarnos más problemas.

Ayer te recordé con un silencio esperanzado, en una soledad con cielo y con memoria. Nos queda un poco de gozo sin tristeza, a veces sin retentiva, más noches, menos descansos, más deseos de pequeñeces.  

Ayer pensé que aún no aprendo a coexistir, es el aprendizaje más difícil, jugar al ajedrez de sueños y verdades, con realidades al límite de mi ignorancia..  

Taller-de-costuraAyer en unión con el futuro, recordé que todo es un presente:  Suspiros reprimidos, pajaritos que cantan en mi ventana, y una lluvia brumosa le hace coro a la vida que viaja con el viento, lleno de sus vuelos con semillas, polvo y aliento esperanzado de viajeros.

Ayer el tiempo madrugó  a recordarme tu cumpleaños y entonces fui yo mismo, desmemoriado como siempre, aquí estoy solitario en el teclado disculpándome, por olvidos que guarda mi maleta entre bolitas de alcanfor.

Ayer el calendario marcaba tu onomástico  y no sé cómo decirte que olvidé, otra vez,  tu cumpleaños. No sé para qué diablos sirvió que Adán se comiera la manzana, y no me quedara detrás de letanías con incensarios en la mano.

Pasaron tantos siglos con soles y guerras, espadas y cruces. Chispas de átomos borraron pedazos las ciudades, los negros desterrados nos enseñan a cantar en la desgracia, y de todos modos olvidé tu cumpleaños. 

 


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