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LIRIOMe hablaste en catalán con lenguaje de postales,
mostraste el lirio que miramos sin ser visto,
era nuestro lirio de mar en Torrembarra.

Estaba allá sembrado, atardecía, deliraba con secretos,
fijado en un fondo de nuestro mar sereno,
hacía carantoñas y nos llamaba con sus brazos estrellados,
y aceptamos su gesto amoroso de equinodermo paleozoico.
 
 
Mi crinoideo no parecía angustiado como tu,
cuando dijiste de sus peligros de extinción,
de su guerra de doscientos mil años con erizos de mar,
quizá porque sabe desplazarse y conoce un camino evolutivo,
entre una vivencia devoradora con corales y arrecifes.
 
 
Quizá no pierda nada con el choque de un cometa,
desafiará el final y la acidez del mar contaminado,
sobreviviría entre los cuentos fantásticos de miedo,
y encima de leyendas con Cthulhu y el mito sin freno de Lovecraft.
 

Dibujo de Marie Joelle

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