Guaiacum sanctum (Lignum-vitae)


Origen: Guaiacum sanctum (Lignum-vitae)

Los árboles de Lignun_vitae están en peligro de extinción. Encuentra acá un ejemplar completo en el Fairchild Tropical Botanical Garden en el sur de la Florida. Son árboles de crecimiento lento y valorados por su madera que aprecian mucho los artesanos, más aún cuando proviene de bosques bellos y duraderos que son flora nativa y conservada en su perennidad, en los bosques se considera una especie en peligro de extinción, lista de la Unión Internacional para la conservación de la naturaleza –  IUCN list (The International Union for Conservation of Nature). Es madera muy usada para instrumentos musicales y la artesanía que hace parte de objetos artísticos. También tiene propiedades medicinales.

En mi tierra conocimos esta madera como Palo Santo, y una especie muy familiar es el Nogal cafetero.

 

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Redención


Comenzó en el viejo mundo, El daguerrotipo reemplazado por un calotipo, un solo negativo da lugar a varios positivos,… y continúa este relato de Zoe Ruiz desde sus Historias Furtivas.

Historias Furtivas

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Todo comenzó en el Viejo Mundo. El daguerrotipo había sido reemplazado por el calotipo, sistema en el que un solo negativo podía dar lugar a varios positivos. Recuerdo que gracias al hiposulfito de sodio y al papel de albúmina, las imágenes comenzaron a fijarse de modo permanente. Solo era cosa de posar ante la cámara y aguardar a que el fotógrafo disparara el obturador. De ese modo, la imagen latente, aún no visible, pero existente dentro del engranaje de la cámara, permanecería una vez fuera revelada. Para mí, un pasante al servicio de Lord Thomas, el asunto me parecía inalcanzable, no así para él, que decidió retratarse con Daryl, un artista de la fotografía del cual se rumoreaba que su talento provenía de las entrañas del mismo infierno. Ese rumor, más los chismes de Lord Thomas,  sobre la vida licenciosa del fotógrafo, marcada por el láudano y el licor de…

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LA DERECHA Y EL LIBERALISMO POLÍTICO


Lecciones de liberalismo: “El liberalismo no está en el negocio de promocionar el individualismo como conducta ni forma de vida. Tampoco ignora la importancia de instituciones sociales como la familia (tradicional) o culturales como la nación. Entiende que, para la mayoría de la gente, éstos son elementos centrales de su idea de la vida buena. Pero no para todos. He ahí la razón de ser del liberalismo: que la minoría reciba igual respeto. De ahí la necesidad de una teoría de justificación pública. Aquella requiere una metodología de adjudicación justa de los desacuerdos, de una metodología imparcial a las partes en conflicto”.

POLITICA PARA PRINCIPIANTES

por Cristóbal Bellolio (publicada en El Mostrador el 15 de marzo de 2017)

Con ocasión del lanzamiento del programa de gobierno de Felipe Kast, el académico y columnista Daniel Mansuy comentó acerca de la fibra liberal que recorría el texto. Entre otras cosas, se preguntó por la ausencia de conceptos como nación y familia. Sostuvo que el individualismo paradigmático del pensamiento liberal era problemático de conjugar con la idea de vivir en comunidad. Más aún, que un liberalismo de esas características difícilmente servía para elaborar un proyecto genuinamente político. Tuvo respuesta en la pluma de Ignacio Briones, cerebro programático de Evópoli. Según Briones, el individualismo normativo que impregna al liberalismo expresa justamente una convicción política acerca del igual valor moral de las personas, lo que se traduce en respetar distintos proyectos de vida. En ese sentido, esboza la noción de neutralidad liberal.

El debate es interesante por dos cosas. Primero…

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“Sigo buscando el espíritu de la calle”


Buscaba mi espíritu en la calle y me encontré otra búsqueda

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La autora de estas fotografías, Selnur Okudan nació el año 1975 en Manisa, capital de una de las provincias de Turquía, situada al oeste del país. Okudar ha estado trabajando como cardióloga en un hospital privado en Estambul. “Mi aventura, dice Selnur, comenzó en 2007 con la primera cámara fotográfica tipo D-SLR que recibí como un regalo”.

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Su principal actividad en el ámbito de la imagen se centra actualmente en la fotografía urbana y de viajes. Una ciudad constituye, en su opinión,  una estructura arquitectónica única, que combina elementos  dinámicos, en tensión. “Se ha convertido en un gran placer disparar fotos desde mi perspectiva en este espacio. He tenido muchos premios -añade- en diversos concursos nacionales e internacionales de fotos, pero todavía sigo buscando el espíritu de la calle”.

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El político no siempre se convierte en gobernante


806_oTiempo reciente de ciudad, el alcalde no parecía un gobernante, quizá era más y un administrador público insignificante ante el poder de su jefe senador y su grupo político ocupado en sus pequeñas cosas en los rincones y barriadas donde se escaparon los votos.

Con el alcalde del cambio, nos arropamos con las palabras del discurso de la “Capital del Eje”,  un lenguaje incompleto de conceptos de ciudad y el alcalde se transformó en un amo de la política cuya esencia del poder se opaca en confusiones y conversa con aduladores y asesores que confunden aún más. Al transcurso en su primer año se apuntalan saltos imprecisos, dicen que desea convertirse en el gran jefe político y por eso debe validar sus votos y afianzar su jefatura mediante la colocación de sus alfiles en el congreso. Lo cubre su imagen de eterna juventud, sin las capacidades divinas de la transformación y el cambio.

Lamentablemente, el régimen del poder en los últimos tiempos sobre la “Tierra Pereirana” ha producido, hasta ahora, pocas cosas de las que podamos sentirnos orgullosos. Otras fuerzas del mercado han domeñado nuestro entorno, en el mundo interconectado penetran y aumentan sus redes comerciales y las fuerzas de la producción y la economía crecen con decisiones ajenas al liderazgo de la ciudad y el territorio, el ingreso y las condiciones de vida están por medirse más eficientemente.

¿Hemos reducido la incomodidad de las personas que trajinan en la calle o la de los conductores de los vehículos? – ¿Existe infelicidad y deterioro en el estar y trajinar en las calles de la ciudad? – ¿Qué cambio representa ejercer el poder de alcalde de una ciudad que ha denominado Capital del Eje? Ese concepto de capitalidad no se construye con obras enlazadas en una agenda de las pequeñas cosas. Ni con reformas administrativas deficientemente formuladas y fiscalistas.

Pereira ha sido en años muy cercanos, una de las primeras ciudades colombianas con actividad cultural organizada y liderada por la sociedad civil y sus organizaciones privadas, ¿Cómo debe ser la entidad que potencie esa capacidad y facilite una vida cultural de clase mundial y formadora de un vivir en la pereiranidad y la formación, el crecimiento y despliegue de los talentos y destacarlos?; y otra vez, un gran aumento del poder electoral no mejora necesariamente el saber y la capacidad para ejercer como líder, eso no combina poder, autoridad y liderazgo con visión de la ciudad, no sé si represente un sistema regional donde la capitalidad y la identidad como parte del mundo, se despliegan con proyectos culturales de calidad, agendas de trabajo desde espacios organizativos donde los representantes de las aglomeraciones urbanas desde donde se dimensiona la capitalidad mejoran y activan su capacidad de presencia e imagen cultural, negociación de la ciudad con la región, el liderazgo para el ejercicio de saberes y capacidades culturales como sentido de la vitalidad de la ciudad con región y el país y para gestionar también presencia activa ante organismos multilaterales y representación en escenarios de diferentes índoles.

En las últimas décadas los seres humanos hemos hecho al menos algún progreso real en la condición vital, se reducen el hambre y la enfermedad, aunque desmejora la calidad de atención a cambio de cobertura, parece que vamos en pos de terminar la guerra. Sin embargo, la situación en otros espacios, la vida de los animales y la calidad del hábitat, en las ciudades y el planeta se están deteriorando más rápidamente que nunca, sin cultura ciudadana como habitantes de ciudades armoniosas, las calles repletas de motores que impulsan la incapacidad humana de caminar y ejercer la motricidad, no se vitaliza el ser feliz en la calle, mejora la salud y en la historia del planeta vida humana es demasiado reciente y frágil para poder estar seguros. Además, a pesar de las cosas asombrosas que los humanos somos capaces de hacer, seguimos sin estar seguros si los alcaldes tienen claridad de los grandes objetivos que deben alcanzar las ciudades y parecemos estar tan descontentos como siempre.

 

Estoy loco doctor o estamos locos todos


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Grupo de teatro “Alba camp many”, presentación de El Medico a palos, obra de Moliere.

Estuve en el servicio de salud que me presta una EPS, necesitaba control en el programa de promoción y prevención. Cada mes es una consulta de rutina.
Me atendía el doctor Yepes, un señor con la camisa sucia, vestía desaliñado y al saludarlo me regaño, me dijo que porque no fui hace un mes y le dije que, porque tuve un viaje. Seguía huraño: —Si usted mismo no se cuida— Le dije que de todos modos compré esos mismos medicamentos de rutina que ellos me mandan. No me lo mandan ellos obedecen la máquina, ese ordenador infernal donde se mueve todo el servicio de salud.
Le pedí que me remitiera a un siquiatra, o sicólogo, porque necesitaba alguien con quien hablar cosas de mí, cosas de angustia existencial, entre ellas quizá los servicios de salud y los amores desarreglados.
Ese médico se dedicó durante el resto de la consulta a pelear con un computador, esa máquina debía tener un virus, parecía mucho más enferma que yo. El medico sudaba y olía a rancio.
Me subió a una pesa, anoto, le pregunte y ese señor callado era una máquina. Me midió la presión, anotó y le pregunte, el hombrecito callado era una máquina.
Luego volvió a su ordenador, escribía y escribía, peleaba con su armatoste e imprimió ocho páginas que me entregó. Le dije explíqueme y me dijo, lea hombre y si no me entiende pregunte en la oficina de afuera.
Salí, vi las hojas con ese mismo formato mensual, al reclamar los medicamentos, todo era correcto, pero se sobrepasó. Me mandó omeprazol, una cosa que dicen es dañina porque genera mal de alzaimer y no estoy enfermo ni de gastritis, ni de úlcera, ni de ninguna tripa de esas. Y otro medicamento que estoy seguro no necesitar porque conozco mis exámenes. Ya otro médico con ese mismo resultado me había visto bien.
Lo único acertado fue enviarme al siquiatra porque creo estar fuera de la realidad del mundo, si la realidad del mundo de la medicina en la seguridad social es eso.
Temo volver al médico, de pronto me manda una cesárea. 4925_620

Imagen tomada de http://drmime.blogspot.com.co/2014/11/medicos-vs-computadoras-quien-es-el.html

“Marsella al día” y nuestra cultura


304507_10151366274872182_1015914826_nUn joven provinciano sin pergaminos, con raíces de musgo y ancestro llegado del suroeste de Antioquia a Marsella, se fue a Bogotá a estudiar periodismo y regresó a las calles de este pueblo para ejercer su profesión. Los cincuenta años de este periódico y este número de 300 ediciones son su marca de persistencia, son el logro de Mario Salazar S. quien es un ejemplo que los padres de familia de Marsella deberán colocar a sus hijos, no es necesario ser potentados del dinero y los bienes materiales que parecen comprarlo todo, aquí la lección es la entereza para persistir con un sueño. “Marsella al día” es la palabra donde nos encontramos. Esta edición 50 años es también un logro para quienes lo han acompañado, anunciantes, columnistas, lectores y amigos. Siento satisfacción porque en algunas ediciones de este periódico inicié mi vida de escritor. Realmente son 30 treinta años, menciono los 50 cincuenta porque esos muchachos que iniciaron el periódico el 5 de julio de 1986, ya en 1981 Mario había generado un periódico mural en el colegio y esos otros años atrás son la tradición cultural de un pueblo que había inventado sus publicaciones y esa idea se reproducía de generación en generación hasta llegar a este logro. Son más de 50 años de tradición cultural de medios escritos en Marsella, pero son los últimos cincuenta los más definitivos.

Aldia“Marsella al día” es identidad de un territorio donde han convivido tres culturas a lo largo de su historia, primero llegaron familias caucanas y antioqueñas a colonizar tierras donde alguna vez los caciques Tacurrumbí y Nona tuvieron su pueblo regado entre el monte y los borraron las enfermedades que trajeron unos señores que pasaron por acá, por esa cuchilla del lado del Español antes la llamaban la cuchilla de los Españoles, y hasta se llevaron a nuestros antepasados indígenas a los resguardos de Anserma, averígüelo Vargas, porque ese Vargas quien parece ser el más viejo de todos, también tiene añoranzas largas.

En el siglo XIX llegaron a Marsella personas sin trabajo y con ganas de conseguir algo, en esos años no se iban al exterior y el destino era buscar oro. Entre guaqueros, mineros y barequeros, había cultura de ambiciosos, jugadores, bebedores clientes de cantinas y prostíbulos. Esto aquí era hasta peligroso, tanto que algún tío bisabuelo se debió ir porque en una pelea mató a otro y lo atormentaba mucho el difunto cuando se le aparecía en El Socavón, así como Aureliano Buendía en la novela “Cien años de soledad” veía en el patio de la casa a Prudencio Aguilar, a quien había matado con su lanza y lo llamaba para que le ayudara a cerrar el roto de su herida en el cuello y le veía ahí sangre cristalizada. Dice Gilberto López en sus conversaciones históricas: esto aquí era tan jodido que el arzobispo de Manizales, Gregorio Nacianceno Hoyos, debió mandar a Monseñor Estrada para que domesticara la gente. Aunque también dice otra de esas lenguas bravas que se reúnen en “La Ramada” que los bravos de acá lo dañaron a él, porque Chucho María Estrada era bebedor y mojigato. Este es un pueblo de ángeles y de demonios.

La segunda cultura que se forma en Marsella es la de los campesinos cafeteros laboriosos y honrados, que frecuentaban menos los prostíbulos e hicieron familias numerosas, en algunas hasta alrededor de treinta hijos, decía mi tío Germán López que su suegro no se bajaba ni en los pasos malos, porque mano era lo que se necesitaba para generar la economía cafetera. Unos señores muy católicos, se quitaban los pantalones y caían arrodillados y por milagro de dios la mugre también caía sola, además porque sus mujeres eran unas santas.

La tercera cultura se fue formando con familias de todas las anteriores, descendientes que formaron bien a sus hijos y trajeron proyectos modernos, aquí caben rebeldes librepensadores radicales a quienes también domesticaba este pueblo con educadores como Tomás Issa, cuya familia proviene de cultura cristiana Maronita que llegó migrante de Rafeaka, lugar de El Líbano ocupado por Turcos Otomanos en una guerra del medio oriente. Desde estas culturas familiares que vienen desde los ángeles y los demonios, surgieron los promotores del periodismo, existencialistas, nadaistas de izquierda creadores de la Casa de La Cultura, ecólogos y ambientalistas, tipleros trasnochadores y músicos chupa cobres, liberales lambemicas que madrugaban a misa de cinco con los conservadores más devotos, los animadores del deporte y la educación, los buenos administradores de la tierra.

Quedan aún por ahí algunos sin domesticar, son aquellos a quienes les parece lícito hacer justicia por mano propia o conseguirse el dinero fácil mediante los negocios torcidos y manejar con malas costumbres los bienes públicos. Porque este pueblo de Marsella no es ni bueno, ni malo, es lo que da la tierrita y de todo hay en la viña del señor. No sé si ese señor del cielo tuvo viña, porque es un dicho que viene de la cultura mediterránea donde señores eran los dueños de los viñedos. Nos queda la palabra de “Marsella al día”, aquí nos encontramos.

Suerte de flores amarillas


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Guayacán amarillo

En Tacaloa florecieron los guayacanes y el polen no podía permanecer en el mismo lugar, debía cumplir su obligación, volaba al Valle de Risaralda hacia un destino que haría la gloria en las flores abiertas.  Nada puede detener el polen. El polen es masculinidad del mundo. Fino polvo masculino.

 

Araguaney

Las flores de ciertos guayacanes son amarillas con nutrientes suficientes y ajenas a todo, rechazan el polen del árbol padre y al viento proyectan su nube de polvo con granos de polen. Esa planta florecida es el éxtasis de la femineidad con su corola abierta en espera del polvo masculino, pertenece a la familia de las bignoniáceas. Una de esa parentela llamada Araguaney fue decretada como el árbol emblemático de Venezuela, nombre de origen indígena (Caribe) que describe a varias especies del Género Tabebuia del cual chrisantha es la especie emblema.

En Santiago de Cali, tenemos familia de ese árbol que emite femineidad.

Un espejo en mi casa reflejaba las cosas que iban a pasar, en los embarazos de mamá mostraba la sombra del hermano que estaba en camino, sombras y luces amarillas que anunciaban florescencias y aconteceres que estaban por llegar. En el Barrio Popular nos visitó el escritor y cineasta Andrés Caicedo, hablamos de las flores amarillas que embellecían la calle y del grupo cultural Cineclub de Cali, vimos una película italiana de 1970, dirigida por Vittorio De Sica, “Los Girasoles de Rusia”, la primera de una productora occidental que se filmó en Unión Soviética. Historia de amor en tiempos de guerra, agridulce dicen los críticos.

Tres noches después un borracho orinó en la raíz del árbol de Guayacán amarillo que embellecía y hacía fresca la calle, Maité y Aleyda escribieron un cartel de cultura ciudadana que le decía: “señor don meón, no se orine en nuestro árbol emblema y símbolo del barrio. Tiene todo su derecho de orinar porque es necesidad vital, pero no aquí. Orine feliz, orine contento, pero no sea cochino, busque un orinal donde se relaje y pueda cantar para que deje ahí su agüita amarilla” ….

Esa frondosidad amarilla frente a nuestra casa era nuestra misma sombra, no solo florecieron guayacanes, también la ceiba que adornaba el patio. Y tras esa mañana luminosa de flores las ventas de obleas iban bien, mamá instaló el taller de modistería y el espejo se rompió. En ese punto del tiempo pudimos sacudirnos de todas nuestras desgracias.

Háblame en caleño

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Aquí no inventa nada el autor de este blog. Solo recoge lo que vuela en los periódicos y de boca en boca y lo han difundido los buenos reporteros.

Nota 1.

¡Háblame ve!, que llegó el diccionario del caleñol

Jueves, Enero 7, 2016 | Autor: Isabel Peláez R, reportera de El País de Cali.

Si se puso el ‘estrén’ el 31 de diciembre, si pasó por ‘chicanero’, ‘azotó baldosa’ y salió ‘chontiado’ de casa de su ‘peluche’ porque se armó el ‘zaperoco’; si ama ‘toposear’, darse un ‘borondo’ y quedarse ‘songo sorongo’ donde su suegra para que lo mande con ‘pam’ en ‘chuspa’ para la casa, ¡felicitaciones!, usted domina a la perfección el caleñol.

ep001074103Pero idioma que se respete hay que promoverlo. Así que un diccionario de bolsillo ofrece el significado de 1016 términos de la jerga caleña. La autora es Diana Marcela Cuartas, comunicadora social de Univalle y estudiosa de la lengua, quien ofrece además expresiones y lugares de la ciudad.

Nota 2.

El diccionario de la caleñidad

Viernes, Julio 25, 2014 | Autor: Redacción de El País

En el compendio de palabras aportaron tíos, papás, abuelos, compañeros, gente de la calle, viejos, “pelados” y hasta su novio de origen americano, por quien surgió la idea de hacer una guía. Si es extranjero pregunte: “¿Cómo ají? y no “¿cómo así?” para obtener mejores resultados. Y si con este cursito básico no entiende, “apague y vámonos”.

Para mejorar la fluidez en caleñol

Intente hacer uso de los diminutivos con regularidad. En lugar de decir perro diga perrito. No se tome un guaro, tómese un ‘guarito’ con su ‘peluchito’. Ayuda a propiciar un aura de calidez.

Si le interesa practicar un tono más callejero puede intentar el divertido juego de cambiar el orden de las sílabas anteponiendo la última al inicio de la palabra. Ejemplos: lleca (calle), cheno (noche), tolis (listo), tebille (billete), tavuel (vuelta), tabogo (Bogotá), cofla (flaco), trocen (centro), entre otros.  

Una de las particularidades más populares del habla caleña es la alteración de los rasgos fonéticos de algunas letras. Para naturalizar su caleño opte por pronunciar la s como una j. Así como la n como una m cuando se encuentren al final de una palabra. Por ejemplo, una frase como “¿vas a comprar el pan?”, podría ser pronunciada ¿vos vaj a comprar el pam?

Para expresar la vehemencia de alguna idea, existencia u objeto, puede implementar el superlativo con sufijos como ote, ota, simo, ísima y udo, uda, tón y tona. Ejemplos: chanchullote, asperísimo, conchudo, coquetón. O con el prefijo re. Ejemplos: rechimbo, rechambón, remaluco. 

Para reducir la contundencia del significado de una palabra puede añadir el sufijo in. Ejemplos: Chimbilín, horripilín, maluquín. En estos casos querrá decir que no se es chimbo del todo sino solo un poco. Casi horripilante. Un toque maluco.

Es importante implementar el voseo lingüístico conjugando los verbos de manera ‘chancle’. No diga “¿vos queréis?”, diga “¿vos querés? Esta es una habilidad que se adquiere ‘songo sorongo’ a través del cotidiano convivir con caleños y no requiere mayor esfuerzo.

No tenga miedo de inventar palabras y experimentar con sus propias combinaciones y conjugaciones verbales.

Consulte también: 

http://m.elpais.com.co/elpais/cali/noticias/vojabes-por-calenos-hablamos-asi-lingueista-explica

Glosario

A la parte seria: Expresión para demostrar compromiso. Ej. “A la parte seria, mañana te pago”.

A vuelo de pájaro: Hacer algo de manera rápida y ligera, sin profundizar. 
Abeja: Que actúa de manera rápida y audaz.
Ábrase: Lárguese de aquí.
Acpm: Nombre que se le da a la cena o almuerzo cuyo plato consta de arroz, carne, papa y maduro, siendo las iniciales de estos las que conforman la palabra.
Achantado: De poco ánimo, pesimista y aburrido. Ej. “Anda achantado porque lo dejó la novia”. 
Aeropuerto: Plazoleta anexa al comedor central de la sede principal de la Universidad del Valle. 
Aflojachocho: Bebida o sustancia para facilitar la desinhibición sexual. 
Afueriar: Ir a un lugar para quedarse afuera o ‘andenear’.
Aguanta: Denota que una persona, cosa o situación, reúne las características mínimas necesarias para la posibilidad de otra cosa.
Ajicie: Afición generada por un objeto o actividad nueva.
Al soko: Que se mueve, se hace o sucede demasiado rápido.

Pareja_pelea

Aletiar

Aleta: Llama la atención por su agresividad o rimbombancia.
Al mecho: rápidamente. Sinónimo. Al soko.
Aletiar: Instigar, provocar al otro a una discusión o pelea. 
Apague y vámonos: Expresión para manifestar que se da por vencido ante una situación.
Arrunche: Demostración de afecto en donde una pareja yace cómodamente en una cama o sofá, abrazándose y mimándose sin incurrir en una situación sexual. 

Bacilón: Vacilón. Romance ligero.
Bisnes: Negocio o asunto. Viene del anglicismo business. 
Bizcocho, cha: Muy bien parecido. Sinónimo de peluche.
Boletiar: Ridiculizar o caer en ridículo.
Bonche: Abreviación de bochinche.
Boquisabroso: De paladar exigente. 
Borondo: Paseo casual en carro o a pie.
Buchipluma: Persona incumplida, que habla mucho y hace poco.

Cacerola: Que goza de excitar sexualmente al otro sin consumar el acto. 
Cachumbe: Cabello que sale desordenadamente del peinado.
Caído del zarzo: Atembado, boquiabierto, torpe y lento.

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Caleto: Anda con mucho dinero.
Cañengo: Algo de lo que es difícil deshacerse.
Culillo: Sentimiento de miedo. 
Chichonera: Situación caótica.
Chisgas: Trabajos que se realizan esporádicamente.
Chirrinchi: Licor barato.
Chirretear: Practicar el estilo de vida callejero. 
Choneto: De torpe manufactura.
Chontiado: Salió rápidamente. 
Chuspa: Bolsa de plástico.
Cachupemo: Olor desagradable. Reúne las iniciales de cuatro populares males producidos por el desaseo: caspa, chucha, pecueca y mocos.
Chafa: Engaño, timo decepcionante.
Chanda: Situación negativa y molesta.
Chapeto: Que está ligeramente alicorado.
Chéchere: Objeto inútil.
Chapiar: Ponerle una chapa o apodo a otro.
Chucha: Mal olor en las axilas.
Chumbimba: Ataque con disparos.

Descualquierarse: Perder la razón. Despelucarse. Irse de
juerga. 
Descobalado: Que se ha curvado o perdido la simetría.
Descoserse: Ceder ante una situación de presión.
Empelucharse: Arreglarse.

Empailar: Robar, hurtar.
Empecuecado, da: Que va tan rápido como un bólido.
Echar gafa: Poner cuidado, prestar atención.
Estrén: Ropa que se compra para una ocasión especial.

Fachas: Atuendo raído y desprolijo.
Foforro: Fiesta, recocha.

Galembera: Persona escandalosa, ordinaria, maleducada.
Gallinaciar: Seducir con rapacidad.
Gasimba: Bebida gaseosa.
Guaro: aguardiente.
Guindear: Ver sigilosamente y con morbo a otra persona. 
Gusaniar: Gallinaziar o echar los perros a quien ya tiene pareja.

Hablame: Para preguntar a otro cómo le va.
Irradiado: Molesto. 
Jincho: Muy lleno de comida.

La pálida: Yeyo. Desfallecimiento.

La parca: la muerte.
La Mechita: Expresión cariñosa para referirse al equipo de fútbol América de Cali.

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Maceta

 

Macaco: Que tiene problemas para controlar su deseo sexual.
Macancán: Hombre muy fuerte y musculoso.
Maceta: Estructura de balso incrustada con dulces de azúcar que los padrinos dan a sus ahijados el 29 de junio.
Machetero: De pobre calidad.
Melcocha: Golosina a base de panela y azúcar de consistencia pegajosa y dura. Populares en el río Pance.

Ojo y vista: Expresión similar a Ojo pelao. Para indicar una situación de peligro.
Open de parche: Es hora de retirarse, marcharse, abrirse del parche.

Pachorra: Pereza, lentitud.
Paganini: Falto de cuidado, dando papaya para ser hurtado. 
Paila: Situación difícil y complicada. 
Pancacho: Pan de hojaldre o croissant. 
Papaya: Oportunidad, conveniencia de tiempo y lugar para propiciar algo.
Perratiado: Que ha sido falsificado o desmejorado.
Radiobemba: Persona chismosa.

Sabe a cacho: Llegar al límite de la tolerancia ante algo.
Sicosiado: Paranoico.
Suertiar: Librarse de algo o de alguien.

Titicó: Expresión usada para hacer referencia a la música salsa y sus respectivos bailes. Ej. Se fueron de puro titicó.
Tirar paso: Salir a bailar.
Titino, na: Que se encuentra muy bien vestido.
Todo bien: Expresión que indica que no hay problema.
Torcido, da: Persona corrupta.
Turuleto: Que se encuentra temporalmente atolondrado o tambalente por causas física s o emocionales.
Toposiar: Fastidiar a otro.

Una uva: En perfecto estado.

Ve: Manera de llamar la atención del interlocutor. Similar a mirá. Se usa como parte de la muletilla de los caleños “Mirá vé”.
Vaca: Recaudación de donativos voluntarios para comprar algo, generalmente licor.
Veringo: Sin ropa, desnudo.

Wendy: Bien, muy bien. “Todo wendy que yo pago”.

Yiyos: Abreviación popular de la palabra calzoncillos.

Zoila: Manera de referirse a uno mismo cuando uno es quien realiza una acción como hacer oficio. Ej. “Zoila va a lavar los platos”.
Zonas: Expresión usada para llamar la atención o advertir que se debe tener cuidado. Sinónimo de quito.
Zumbambico: Manera tierna y desdeñosa de llamar a un niño cuando es muy travieso.
Zambumbe: Zaperoco, desorden.

Macarito años 60


EL LAGO

Fotografía tomada del Periódico Diario del Otún

Llego desde Cali en el último bus de marzo, había estudiado en el Colegio Villegas y se graduó de vago fino, decidió cambiar de rumbo y se fue en tren a Pereira, su primera salida en la “Perla del Otún” la hizo a la caseta de El Lago, un domingo más allá de las tres y media de la tarde, una banda tocaba bambucos,  algo de Jazz y después de la retreta apareció Macarito, no sabíamos como se nos había pegado, venía con su traba de ojos rojos, sacó media de guaro casi vacía del bolsillo falso de su chaqueta, ahí donde guardaba las cosas robadas, ofreció su chupada del último medio trago a Orlando Ángelo: —aquí está mi cuota de licor, tómalo despacio que son miados de angelito— y soltó una carcajada, sabía que se le tragarían ese anzuelo; desde ahí, puso su gotero a funcionar como siempre lo hace todo pato respetable, no compró un trago más, si acaso había comprado alguno en su vida, pero chupaba con elegancia de las botellas del todos, su finura de bebedor no desentonaba nunca; y así poco a poco, en cada trago calculaba lo necesario para mojar la lengua y darse agilidad mental para soltar su chiste, los chismes de la política, las novedades del bajo mundo y las infidelidades del vecindario. De pronto se hacía el dormido y descargaba lento y suave la cabeza en el borde, golpeaba las tablas por debajo de la mesa para que llegaran los meseros, lo hacía con discreción y con malicia con una piedra que cargaba y también era su arma, alguien caía y pedía más licor, cuando lo sentía llegar estiraba los brazos para desperezarse y disimulaba con un silbido.  Se daba la gracia de servir las copas y dosificar gota a gota cada trago y para cada uno un verso.

Le gustó la marihuana que vendían por Corocito y abastecía a los fumadores de las oficinas, como buen celestino les arrimaba las prostitutas mas bella y discretas y se volvió el más conocido vago pereirano, elegante con su colección de cachuchas y suéteres, añoraba el pandebono de Cali y lo encontró por el Parque Olaya, ahí salían trenes y buses para Cali y los pasajeros que conocía le regalaban dinero, se dejó crecer una barba de penitente de la edad media, se colocó de collar una camándula de chumbimbas y señalaba donde estaba parqueado el bus que llevaba los promeseros para Buga, recogía buena plata a la entrada de las iglesias, le cargaba el reclinatorio a las rezanderas más acaudaladas  y terminó toteado en una pensión por la galería.

Los sueños arañosos de Soledad

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lluvia_Una lluvia de arañas caía del cielo y nos aterrorizó. No supe dónde andabas aquella tarde. Millares de miles, diminutas flotaban y hacían nubes sobre el camino a lo largo de la cañada, formaron bucles en declive sobre los sembrados, se alzaron por la fronda de yarumos y veloces tejieron mallas de telaraña que cubrían el suelo de los cafetales, se metían a otros sembrados y escondían sus crías entre los resquicios de las hojas de caña dulce. Los vecinos quemaron hierbas sagradas con humo de palosanto y marihuana, unidos oraron por el espanto que les causaron.

Isaura auguró una temporada azarosa con meses malos porque detrás de las arañas llegó una fuerza desconocida y tramaba engaños que le traerían mala suerte, aunque Mamá Sofía le platicaba de otra forma de interpretación porque veía redes tractoras de buena suerte. Llegaron sus sensaciones con la llovizna, se estacionaron entre esos hilos de telaraña en el mes de marzo para atrapar las gotas de agua y recuperarse con el manto de la vida que cubre el terreno, acabaron con las hormigas y controlaron los zancudos.

arañasEl bosque de los cafetos se llenó de mantos blancos con telas de arañas que caían y formaban figuras góticas, tapetes blancos y precipitaciones de hilo con gotas diminutas que crearon un bosque de neblina, las cañas rechinaron apretadas entre las telarañas que transformaron sus hojas. En agosto las arañas se comieron sus mismas telas y desaparecieron elevadas entre granos de polvo y motas de polen flotante en los vientos que bajaron desde el Alto de Pelahuevos y viajaron hacia el sur.

arañas-rojasUn fenómeno semejante aconteció meses después durante el verano largo que despidió el año y lo llevó a febrero, la sequía atrajo otra invasión de arañas rojas, diminutas y polífagas, comían de todo y chupaban la sabia de las hojas más fértiles, las volvieron macilentas, dejaron cenizo los follajes de los cafetales, el cubierto de hojarascas, caminábamos con cuidado porque se nos subían y metían entre los zapatos y nos recorrían el cuerpo, nos mordían y penetraban entre la piel. Mamá Sofía preparó aceite de higuerilla con ceniza y azufre para embadurnarnos e hicimos fogatas con ramos de eucalipto. Las aplacó la lluvia de marzo y no regresaron las otras arañas.

Vi siempre a mi hermana Soledad Corrales temerosa y encerrada entre una cubierta de telarañas y abandonada, la cubría sin afecto con una maraña exigente y dura. Sufría desde una mirada de tortuga siempre triste. Pasaba momentos irascibles y al instante su risa loca se transformaba con arrugas en la cara y el mal genio y a la hora un buen momento con chispas de humor. Todo desde cuando se rejuntó con Jorge Rico y sus disgustos conyugales corrieron a reflejarse entre los espejos del vecindario y transformaron la vereda en un ejido de hostilidades, sus tensiones trasferían energías hacia un vuelo desconocido y atrapaban a sus inmediatos en una telaraña de continuidades de tirantez. No conocimos el afecto, ni las caricias de padre, solamente correteábamos con el perro, nos hicimos amigos de las gallinas que llamábamos con nombre propio. ˂˂Tigo, venga, le tengo un desayuno con maíz˃˃. ˂˂Cutufata, aquí está el agua›˃, y poco espacio tuvimos para el juego.

Mi mejor recuerdo de ella está en el minuto cuando palpó despacio y tierna con la punta del dedo entre mis piernas con gesto erótico y me dijo: ¿tú si eres hombre?, o acaso eres como una mariquita. No supe si me reconocía o me acusaba. Y ella era inhábil para su relación con los hombres, la atormentaba su inhabilidad y se recostaba en mi mientras sonaba Malvaloca.

El anuncio de Aldemar

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Por favor, mirá primero el anuncio de Aldemar y después has lo que quieras:

Llegan buenas noticias, la casa está llena de sol y de fragancia, sus padres están bajo las luces.
Dioses y fuentes de la luz, cimientes de la paternidad nos han enviado este regalo deseado y soñado:
A un niñ0 que ha llegado, el mar sonríe.
¡Sea bienvenido al ritmo de la vida!!!!

Kondo Gamba, Gamba kondo, gracias al Señor de la vida de imágenes y gestos
testimonio del tiempo que se anuncia con el viento nuevo por sus pies y su piel,
y el brillo de la luna por su cuerpo y su alma.

Jennie y Aldemar tienen manos de levedad y en sus manos la vida con ternura

 

Con Any, recuerdo de La Mojana


Gandhi3Factores que destruyen al ser humano según Gandhi: “La política sin principios; el placer sin compromiso; la riqueza sin trabajo; la sabiduría sin carácter; los negocios sin moral; la ciencia sin humanidad y; la oración sin caridad”

En la Mojana flotaba otra crónica

Aquel día los designios en mi horóscopo eran de orden amoroso, a mi lado una mujer se quejaba y fingía a su hombre que le hacía sufrir mucho. Me miró con animosidad en los labios y dulce coquetería, destapó discreta su falda y me mostró su muslo de mulata casi al límite de sus bragas, le tapaba el otro lado a él con un pareo y él la atrajo firme y con una manotada le cubrió sus piernas con un poncho, con mirada firme me marcó los límites en el territorio de su hembra. Cuerpo bello y ojos de miel, la ansié con una distancia de treinta años y le adiviné una suplica para que la sacara de su miseria sin engañarme.

A nuestro paso chapoteó una chalupa inmensa cargada con un ciento de vacunos, la vi más grande que una tractomula, la nuestra se bamboleó y cabalgó en el río sobre el remolino del desplazamiento del agua y tras su cola de olas y espumas apareció en la otra orilla Sucre de Sucre. Recordé que ahí mismo surgió la “Crónica de Una Muerte Anunciada” de Gabriel García Márquez, publicada en 1981. Miré con ojos del año 1951 su placita de algarabía, la farmacia escasa de drogas como cuando el padre del escritor se quebró allí, en esos días sucedió aquel crimen que flota entre un suceso periodístico y una gran historia narrativa.

Recorrí la plaza y las calles, vi a Pedro y Pablo Vicario tras Santiago Nassar, escondían el arma homicida tras una columna allí mismo donde ahora estaba una canoa y cerca la una esquina de la plaza donde vendían llamadas por teléfono celular al cobro por minutos. -Necesita minutos, me saludó una morena de ojos grandes y verdes-. Tomé un café con un bollo de arroz, desayuno usual de los viajeros en esos parajes.

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Sucre – de Sucre Colombia. Población donde Gabriel García Márquez tomó la historia que dio origen a su “Crónica de una Muerte Anunciada

Luego de la parada regresó a la chalupa la mujer con su hombre, otra vez me persiguió con su mirada ansiosa de Ángela Vicario tras mi presencia de forastero cachaco recién llegado, me sentí como Santiago Nassar y palpé las cuentas por pagar en mi bolsillo, su amo me miró altanero y sentí el temor de ser otro protagonista de otra versión de la misma crónica.

Me distraje con recuerdos y la vista del paisaje deslumbrante de La Mojana. Preferí la mirada ansiosa de Any aquel día cuando recorrimos todas las calles de Roldanillo -Valle-, buscábamos los rastros de un Benítez de quien alguien nos dijo que era su padre. Visitamos quince hogares, visitamos a todos los Benítez del pueblo, abrían sus portones, nos escucharon atentos, los ojos de Any interrogantes, hablaba con gran cariño a ellos y ellos comunicaban cosas familiares con sus gestos y miradas, sabían todo o la parte más importante de la historia y no soltaron palabras.

El señor Benítez más veterano nos envió a una casa donde sentí que éramos objeto de toda la curiosidad en el centro del Valle del Cauca, tenían muchas cosas que decirnos pero preferían consultarlo a sus mayores. Quince días después Any recibió una llamada de su abuelo desde Bolívar – Valle.

Regresé a lo real de mi viaje entre Magangué y Majagual a través de torrentes y brazos del río Magdalena, incomodidad y asombro en un paraíso de garzas, patos cucharos, chorlitos y guacamayos, con otras aves y paisajes, me disolví tras la espuma de embarcaciones que navegan sobre los cuerpos de agua de La Mojana Sucreña.

Origen: Any me trajo a Gandhi y luego llegaron recuerdos de La Mojana

Los Sacramentos del mar

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Comentario sobre la novela “Ritmo aroma y tiempo de Palacín” .  por el escritor Gustavo Colorado Grisales  en su página:  

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Ilustración de la caratula Marie Joelle Giraud López

En la cosmovisión de los navegantes el mar es a la vez sendero y tumba. Por eso, quien arriba a puerto es siempre un sobreviviente a los asedios de Neptuno.

Emilio Palacín Yance pertenece a esa estirpe. Anarquista y militante del movimiento obrero, como fugitivo de la guerra civil española llegó a las costas de América con la esperanza de hacerse a un destino. En esa búsqueda pasó por República Dominicana, Cuba y Puerto Rico, hasta llegar a Cartagena de Indias, donde la muerte lo esperaba con su puñal aciago. Pero antes, tuvo tiempo de dejar su simiente sembrada en el vientre de una mujer que fue su amor durante cien días y en el de otra marcada por el sino de la melancolía.

A buscar los rastros de ese abuelo indómito consagran su vida algunos de sus descendientes. Entre ellos está Viviana, residente en Washington D.C. Es una de las protagonistas de la obra titulada Ritmo, aroma y Tiempo de Palacín, escrita por Guillermo Gamba López y ganadora del premio nacional de novela Aniversario Ciudad de Pereira, en 2015.

La historia empieza con un llamado de auxilio:

“Busco mis raíces familiares. Mi abuelo salió de España a buscar refugio en República Dominicana. Se llamaba Emilio Palacín Yance. Mis bisabuelos murieron en la guerra; se llamaban Carmelo Palacín y Ponciana Yance, de Murcia.

“Mi abuela salió una tarde bajo los bombardeos y cuando regresó en la noche no lo encontró, se escabulló entre el miedo porque Emilio Palacín Yance, su compañero, estaba amenazado. Huyó porque lo creía muy implicado y temía por sus vidas. Estaba embarazada y quería proteger a su criatura, pero él ignoraba que ella estaba esperando un hijo suyo. Después, cuando nació mi padre, jamás pudieron hallar a mi abuelo para avisarle.

¡¡¡Por favor!!! Si alguien tiene o encuentra datos, por favor comuníquese conmigo.

Vivo en Washington D.C PBX 895777

Gracias a todos

Viviana”

cartas

 

Nada como el género epistolar para emprender la búsqueda de las raíces perdidas. A él han apelado poetas y cronistas, desde el Antiguo Testamento hasta nuestros días. Enviar y recibir cartas equivale a hurgar en viejos baúles. El curioso no tarda en encontrar un dato, un objeto, que empiezan a darle pistas. En los terrenos de la memoria las cosas hablan. Por eso la carta de Viviana empieza a recibir respuestas. Entre ellas está la de su primo Emiliano Palacín, residenciado en Colombia. Juntos empiezan a desenredar una madeja llena de nombres, de lugares: Teruel, Maceo, Marianao, Cartagena de Indias, Medellín. En ellos transcurrió la vida de los abuelos, pero también la de otros seres que se cruzaron en su camino: Hilario Quincozo, Mayita, Sara, Zenaida, Cecilia la muñequera, Thomasa Barros. Todos son puntadas de un tejido en el que destacan los hijos del abuelo, huérfanos a temprana edad y absorbidos por esa vorágine de violencias que es la esencia misma de la historia de Colombia.

Sobre ellos planea una suerte de ángel guardián: el músico José Bendito Barros, trasunto, por supuesto, del compositor de “La Piragua”, ese otro himno nacional de muchos colombianos. Tocados por el don de la ubicuidad, el cuerpo y el espíritu del músico están presentes donde quiera que alguien necesite deshacer un entuerto.

Habana Vieja

Habana Vieja – Ciudad en Movivimento

Porque una fuerza omnipresente en las doscientas veintiséis páginas de la novela es la música. El mar que trae a Emilio Palacín desde España está impregnado de ritmos sembrados allí por miles de navegantes embarcados por múltiples razones. En sus olas alienta el cancionero gitano, sabedor de olvidos y destierros. En sus aguas se agita la rebelión de miles, millones de esclavos desarraigados de unas selvas donde los tambores eran sangre y corazón. En esas naves viajaron los dioses africanos cuyo espíritu, en un esfuerzo de supervivencia, hizo nido en los altares del santoral católico.

El narrador de la novela sabe que, en últimas, cartas y canciones apuntan en la misma dirección: la búsqueda de la memoria extraviada. Por eso hace uso de unas y otras para iluminar las insondables tinieblas de unos personajes que no pueden escapar al laberinto de una sociedad roída por la miseria física y moral: los delincuentes que estafan al abuelo, perfumista y fabricante de jabones. Los traficantes que secuestran a Clarita para curar la extraña obsesión de un niño eterno. Las venganzas entre clanes mafiosos de Antioquia. La miseria de las barriadas de Cartagena de Indias. Todo: lo sublime y lo terrible tienen su propio relato y su propia banda sonora.

“Temprano”

“Desde el mirador de la casa de la señora Thomasa Barros, Fisgoneo, asoma un traje de gimnasta al otro lado de la calle, anchísimo. Me da ondas con una mano. Una hamaca de siete colores, típica de San Jacinto, Bolívar, lo columpia anudada en soportes endebles; ese andamiaje pide limpieza y sanear sus fisuras y agrietamientos, se queja desde el dintel. Presiento una caída, una lesión en un culo al momento menos pensado. Lo mece su primera faena cotidiana que parsimonia y toca, crea y modifica una composición; notas que una a otra quieren saltar, romper el pentagrama y volar con el viento que ondea papeles. Un ensayo en clarinete cuelga con gancho de atril. Infla unas mejillas y la hamaca acomoda en forma y hechura del arpa de unas costillas que empujan acompasadas al ritmo con soplidos”.

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Colgadas de dos cocoteros en la costa, o de dos árboles bosque adentro, las hamacas evocan las cadencias del mar, convertidas en acordes por los compositores de sones y boleros. A ese ritmo está contada la novela de Guillermo Gamba López. En ese cruce de cartas uno advierte el aroma del ron, las danzas de los Orishas y el destino del abuelo Palacín anclado en la memoria de sus nietos como una manera de eludir los sortilegios de la muerte.

Les comparto la entrada musical que ha colocado Gustavo Colorado